LIVING LAVAPIÉS 3: LA CALLE

Salimos del bar y un chico negro se me acercó. Supongo que sería uno de los traficantes.
Me preguntó mi nombre pero no le hice caso y me fui. Se acercó a Susana y se pusieron a hablar. Empezamos a andar. Algunas personas, todas borrachas, buscaban un bar donde ir. Eran las 3.30. Los amigos de Nico, los italianos, estaban en una fiesta en una casa.
Susana iba delante con el chico negro. Yo con Jose detrás, Remo iba detrás de todos, y nadie sabía dónde estaba Nico.
Nosotros no sabíamos muy bien cómo llegar al Candela, que era donde íbamos. Por lo visto era una especie de tabláo o bar flamenco que siempre estaba hasta arriba, de lunes a domingo, y abría hasta las 6. Susana y el chico negro paraban de vez en cuando y empezaban a abrazarse. Subimos por una calle y nos encontramos con el bar de frente, en una esquina. Había uno de seguridad en la puerta.
-Ya verás, aquí siempre hay muchos gitanos, así, bailaores y tal. Pero no sé si habrá espectáculo, es más para tomar algo y eso. Abajo hay una cueva con todas las paredes blancas.
-Cómo mola.
-Sí, está muy bien. Éste y La ratonera.
-Si no fuera por la zona....
-Qué va, si ahora está muy tranquila.
-Ahora? ¿Desde cuándo?
-Desde hace años, cuando vivía yo aquí antes no podías andar por estas calles. ¿No ves que estamos andando y no nos hacen nada?
-Ya.
-Sólo hay traficantes, pero no son preligrosos.
Remo empezó a llamar a gritos a Susana, que iba delante de nosotros. Él estaba abajo, al final de la calle.
-Ay pobre.
-Ya, es que yo no sé de qué coño van estos dos. Siempre están igual.
-¿Así?
-Así y peor. Yo creo que ella lo hace para joderle.
Entonces Susana se puso a morrearse con el negro allí, en medio de la calle. Remo comenzó a subir. Ella seguía igual de borracha, y se dejaba llevar, él la tocó el culo. La empezó a meter en un portal.

Remo se acercó a ellos y comenzó a empujar al chico. Miro alrededor, hay más chicos negros. Miro hacia el cartel donde ponía el nombre de la calle: “Calle del Olivar”.
-Oye, Jose. Esto va a acabar muy mal.
Se acerca a Remo y yo me quedo junto al chico negro, que se ríe. Intento calmarle. Le agarro y le separo, llevándole lejos. Cuando estoy lejos de ellos, más arriba en la calle, miro hacia abajo y veo a Jose intentando calmar a Remo, que está muy enfadado. Susana está de pie a la izquierda de la calle tambaleándose y ellos a la derecha, junto a unas personas que salen del bar (pero nadie dice nada).
Entonces todo sucedió deprisa.
Remo se soltó de Jose, se acercó a Susana, y le dio un golpe en la cara, empujándola, y ella cayó al suelo, medio inconsciente.
Una pareja que salía del bar empezó a defenderla y a insultarle. Yo corrí hacia ella y entre la novia del chico y yo la levantamos.
-¡Pero qué coño haces! ¡No se pega a las mujeres! –Dijo el chico, enfadadísimo, empujando a Remo.
Éste era tan bueno...bajó la cabeza como un niño, muy arrepentido.
Agarré la cabeza a Susana.
-Susana...Susi...¿me oyes?
-Sí...qué ha pasado.
-Nada, que este cabrón te ha dado un golpe –Dijo la chica.
-Joder como pase la policía. Mañana salimos en Madrid Directo.

-Será cabrón.
-Si es que ella estaba tonteando con otro chico y él se ha puesto nervioso.
-No, si encima le defiendes.
-No, hombre, no...pero creéme, que es amigo mío, es muy buena gente, en serio.
La levantamos, estaba mareada. Yo volví a mediar, intentando calmar al chico. Era la tercera persona que tenía que calmar esa noche para evitar una pelea, sin contar a Remo ni a Susana. La gente alucinaría, aunque ya se sabe lo que hay en Lavapiés, menos mal que yo parecía normal, como ellos, y les debía dar confianza por eso.
Susana empezó a gritarle al chico negro que se fuera, empujándole para que lo hiciera, yo también se lo dije, y se alejó.
Jose se llevó a Remo. Empezó a irse, pero volvió. Ella no quería hablar con él. Él volvía a irse, y luego volvía, la abrazaba.
-Yo sólo estaba hablando con él. No estaba haciendo nada malo.
-Pero te has dado un beso –Le dije.
-No, no me he dado ninguno.
-Eso es lo que ha parecido –Dijo Jose.
-Pues no. Sólo hemos hablado. Tú imagínate que eres negra, y que llevas en Madrid 3 semanas, tú sabes que hay mucha mierda aún con eso, ¿no?
-Sí.
-Sí o no.
-Que sí.
-Pues imagínate que alguien habla contigo, alguien te escucha.
-Creo que él quería algo más que que le escucharas.
-Pues sí, por la forma en que te estaba metiendo en ese portal.
-Está allí.
-¿Qué?
-Mírale, allí, esperando.
Estaba al final de la calle, mirándonos. Nos metimos en el Candela.

Era cierto, al entrar había muchos gitanos mayores con traje, con pinta de tocaóres de guitarra o cantantes de famenco. No se podía andar. Susana iba delante y todos la empujaban, así que le cambié el sitio, pero había demasiada gente. Ella volvió a ponerse delante y empezó a abrirse camino, empujando a todo el mundo.

-Joer, la tía....
-Así también paso yo, no te jode.
-Espera, que encima trae a una amiga detrás.
Yo la intenté parar.
-Susana, que nos metemos en otro lío. No empujes a la gente.
De repente sentí que alguien se me arrimaba por detrás. Me di la vuelta y era una chica.
-No disimules que te ha gustado. -Me dijo.
Empecé a pensarque me había equivocado y me había bajado en Chueca.
Entonces Susana se agachó y empezó a rebuscar en el suelo.
-¿Qué pasa ahora?
-El incienso...el incienso....
-¿Qué dices?
-Se me ha roto la bolsa, llevaba incienso dentro.
Así que nos pusimos las dos a buscar, en un bar petadísimo de gente, a las 4 de la mañana, incienso en el suelo. Conseguimos encontrar algunos, pero no todos. Y un libro sobre budismo que también llevaba. Lo metí todo en mi bolso.
Espere en la puerta del bano para entrar, habia mucha gente.
Estaba junto a las escaleras. Un chico que pasaba por alli se paro frente a mi y me dijo: “Que guapa!”
A ver si va a ser verdad lo que me dijo Jorgito! Que necesitaba un cambio de look.
Que exito, a partir de ahora siempre saldre por Lavapies, creo que se me dan mejor los alternativos…..si, muy alternativos pero…que todos los tios son iguales, conno!
En fin, lo malo es que Cristina dice que no sale por alli ni loca, porque le da miedo.
Cuando conseguimos llegar abajo, sin haber pedido todavía, después de esperar diez minutos de baño, ella me dijo:
-Me quiero ir.
-¿Qué?
-Sí, me encuentro mal. Quiero dormir, estoy mareada.
-Venga, vale. ¿Quieres que te acompañemos?
-No, no. Voy con Remo. Cogemos un taxi.
-No sé si encontrarás uno por aquí.
-Nos acercamos a Antón Martín o a Tirso.
-Vale.
Me abrazó.
-Gracias. Eres buena gente, tía.
-Ten cuidado, ¿vale, Susana?
Y se fueron.
-¿Qué hacemos? ¿Nos vamos? –Le pregunté a Jose.
-¿Sabes lo que te digo? Estoy harto de hacer de niñera. Quiero pasármelo bien, contigo.
-Entonces....¿nos quedamos?
-Sí, ¿por qué no? Nos tomamos algo los dos.
-Joder, y yo que tenía que estar en casa estudiando. He salido para un rato y mira.
-Suele pasar.
-Ostia, la chaqueta.
-¿Eh?
-La chaqueta. Me la estaba sujetando Remo porque yo tenía la de su novia. Se la ha llevado.
Así que otra vez tuvimos que subir y cruzar el bar lleno de gente. Les encontramos a punto de salir. Como estábamos arriba, me volvió la cobertura del móvil. Noté que me vibraba, era Nichola. Tuve que salir a ver dónde estaba.
-Nico...¿dónde estás?
-En la calle del........
-¿En cuál?
-,.,.....
-¿El olivar?
-Sí, creo que sí.
-Estamos en esa calle, sigue subiendo. Estamos en el Candela, está en una esquina.

Calle del Olivar
Me llamó como 500 veces más, más las que tenía perdidas suyas. Nunca nos encontramos. Espero que esté bien.
Volvimos dentro y nos tomamos algo en la barra.
-Espera, pago yo. ¿Qué es esto?
-¿El qué?
-El incienso de Susana. ¿La vas a ver?
-Supongo que sí.
-Pues ten.
-¿Sabes? Me lo he pasado muy bien.
-Yo también, ha sido toda una experiencia de noche.
-Sí, eres la primera chica normal que conozco.....en meses.
-¿Me consideras normal?
-No eres como Susana, por ejemplo. No parece que tengas ningún problema grave de esquizofrenia ni nada así.
-Pues gracias, a veces pienso que sí.
-A lo mejor son los demás.
-Puede. La verdad es que es cierto, esta dificil encontrar a gente simplemente eso, normal.
-Tu tambien?
-Claro. Los tios sois todos unos cerdos. No te lo tomes a mal….
-No, no, claro. Pero por que?
-Solo quereis acostaros con las tias una noche.
-Eso no es verdad, algunos no.
-Vale, algunos.
-Otros quieren acostarse con esa chica varias noches.
-Muy gracioso.
-Yo, contigo, por ejemplo….me encantaria acostarme y levantarme contigo todas las noches de mi vida.
-Cambiando de tema……¿Crees que Remo y Susana estarán bien?
-¿Por qué lo dices?
-Como iban tan mal, y encima peleados. Y con el chico ese que estaba en la puerta.
-Sí, estarán bien. Ya se habrá ido, y habrán pillado un taxi.
-¿Y Nico?
-Joder, pareces su novia.
-No, pero hombre....está solo, borracho y no sabemos dónde.
-Estará bien. ¿Sabes? Quizás ya no nos volvamos a ver.
-Ya verás como sí. Ha sido una noche intensa, ¿eh?
-Desde luego.
-Una noche con la que se podría haber escrito el guión de una película de Almodóvar.
-Sí. Así es Lavapiés.
-Sí.

Los flechazos
Nació cuando la guerra iba a acabar
Y las calles del Soho son su hogar
Ella no es para ti
Las chicas listas saben elegir.
No tardes mucho si no quieres que
Los negros se la lleven del Café
Para llegar allí
Es largo el viaje desde Notting Hill
“Y la pobre Suzette no tiene mucho tiempo
Pues no quiere perder cada oportunidad
Que la vida la quiere dar
Algo le ha hecho cambiar
Algo le ha hecho cambiar”
Hay cosas que un chico como tú
No puede dar a la pequeña Su
Ella quiere algo más
De lo que encierra un club de modern-jazz
Fotos de chicas sobre una espiral
Londres sin ella puede ser igual
Sé que puedes triunfar
Pero a Suzette tú debes olvidar
-Los flechazos- Suzette
