CIEGA, SORDOMUDA
Me he vuelto adipta a Ikea.
Ahora me paso el día decorando mi casa, lo cual va unido inevitablemente a una total atracción a las cenas con amigos, o a las fiestas. Eso sí, esto me ha servido a que, por fin, ordene todo mi desorden (mis armarios y estanterías estaban a rebosar de apuntes caducados y cosas inservibles que hace años que no uso)
Mi compa de piso, Fernando, se ha mudado. Ahora trabaja y vive en Alcobendas.
Después de mucho pensar, y muchas entrevistas, me decidí por un veterinario gallego de 27 años. -Suena muy bien, pero tiene la cara llena de piercings-
La navidad ha pasado entre árboles, globos lanzados al aire, paseos de aquí para allá de compraspor la Gran Vía y alguna que otra obra de teatro. No me ha parecido Navidad, y es que se ha pasado demasiado deprisa.
Es deprimente la vuelta al trabajo, sobretodo después de unas vacaciones que te han marcado, o de la navidad. Yo siempre la disfruté, me hacía volver a la infancia.
Como mejor solución a la tristeza, después de las navidades llegan las rebajas. Por Dios, qué haríamos sin ellas. Zara, Berska y Pull & Bear se han convertido de repente en mi paño de lágrimas, yo que nunca iba de compras. Eso sí, un consejo, no se os ocurra ir el primer día de las rebajas al comercial de Parque Su en Leganés.
Cambiando de tema, al final Ricardo, el último chico que me gustó, tenía una novia rusa. Ahora me han vuelto a gustar los chicos -me estaba empezando a asustar-, pero siempre los emparejados. Y eso que he conocido a bastante gente estas navidades (como todos vuelven a casa por navidad...) Pero todo pasa por algo, y quizás mi repentina soltería se debe a que debo aprender algo, y creo que ese algo es a crecer. Estoy empezando a aceptar mi treintena, incluso comienza a gustarme –sirvió de mucho repasar mis antiguas fotos y notar que tampoco había cambiado tanto, aunque Ángel diga que de joven, y morenaza, molaba mucho más, pero que estoy muy bien “para mi edad” (quizás la coletilla más temida por las mujeres).
Cada vez encuentro más similitudes entre yo y mi gata, Isla, que se pasa el día maullando con nostalgia. ¿O quizás ella se parezca a mí? Como quiera que sea, estoy loca por ella. Se pasa el día pidiendo mimos y yo se los doy sin contemplaciones. Se ha convertido en mi mejor amiga (junto con Berska)
¿Os acordáis de Nichola, el chamán que me presentó María? Pues le llamé un día, y desde entonces me llama para salir cada semana. Al final quedamos este viernes. Fuimos a La Latina.
Es un chico sin duda interesante. De ascendencia italiana, pero criado en Lima (Perú) ha vivido en tantos países y ha estado en tantos sitios que ni los recuerdo. Viajar es su mayor pasión, junto con el surf, y bueno, fumar porros (y alguna que otra cosa más, como el peyote) Espero que no me traiga a algún día a María, ya que las cosas no parecen fluir mucho entre nosotras. Tiene un montón de amigos, con base en un bar de Lavapiés (él vive en Tirso), pero creo que no se va a quedar demasiado tiempo en Madrid, pues vino aquí hace un año porque conocía a gente y estaba sin un duro. Él quiere irse a un sitio con mar (mierda, pero no en el mediterráneo porque no hay olas) La verdad es que aún no sé si me gusta, bueno, sí que me gusta, pero no sé si lo suficiente y si me seguirá gustando (le he visto dos días y los dos me ha gustado, lo que significa que va por buen camino)
Le llamé desde el 133, que me llevaba desde Ciudad Universitaria hasta Callao.
-¿Quedamos en Sol? Me bajo en Callao, me paso un momentino de nada por H&M y te veo bajo el reloj.
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El reloj de la Puerta del Sol.
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El reloj que hay allí, encima de un edificio.
(Todos en el autobús me miran de reojo)
-El reloj más famoso de España, joder.
-¡Ah, el reloj de las campanas!
-¿Qué campanas? Ah, claro, sí, las campanas.
Después de pasarme una hora en H&M, donde tuve que hacer cola para poder salir de la tienda (cómo sería la cosa que hasta se calló un cristal de las escaleras automáticas) lo encontré en la puerta de la casita donde trabaja nuestra querida Aguirre (lo que querida es una ironía, lógicamente)
Fuimos a un pequeño bar bohemio de la Latina. Nos sentamos en un sofá.
-Mira, ¿ves aquél hombre? El de los ojos azules.
-Sí.
-Es un actor.
-No le conozco, pero aún no conozco muchos actores españoles.
-Es conocido. ¿Has visto Ausentes?
-No.
-Uff, cómo se llama.....Jordi Mollá o algo así.
-¿Sabes a quién he visto yo? A Sabina.
-Ah, claro, es que él vivía en Tirso.
-Sí, eso dicen, pero no. Nunca le he visto allí. Aunque puede que algún día me lo encuentre en algún bar. Pero donde le vi fue en Lima.
-¿En Perú?
-Sí. Lima es como Lavapiés, o como Tirso, muy bohemio, a Sabina le gusta mucho. Iba allí a menudo, decían que se había enamorado de una peruana.
-Claro, es que él es muy enamoradizo.
-Sí, pero creo que al final no pasó nada. De pronto llegaba a un bar, a uno cualquiera, como éste, y se ponía a cantar. Entonces cerraban el bar y él les daba un concierto.
-¿E iba allí con su guitarra?
-Sí, por eso a la gente le gustaba tanto. Era un hombre muy normal. Imagínate, quién se iba a imaginar estar en un bar en Lima y de pronto encontrarse a este hombre cantando.
Después fuimos a La Musa, un bar con arena de playa en el suelo.
-Qué sitios conoces.
-¿Te gusta?
-Es precioso. Esta zona está muy bien, alguna vez he venido, pero no mucho. Vine en agosto, en las fiestas de....la paloma ¿puede ser?
-Sí, la Verbena de la Paloma.
-Estuvo genial, ¡sacaban los bares a las calles!
-Sí, hay puestos por todas partes.
-A mí me sorprendió. Ver todas las calles llenas de gente, con barras...nunca lo había visto, no en la calle.
-Sí, aquí es normal.
-Yo casi siempre estoy en Lavapies. Lo que pasa es que en Lavapies hay mucha policía y yo tengo un imán para ellos, siempre me paran.
-¿Por qué? ¿Estabas haciendo algo?
-No, sólo andando por la calle. Pero me registran y todo. Me pasaba igual en Lima.
-Pero...¿te registran? ¿sin ninguna explicación?
-Soy sudamericano, y tengo pinta de hippie. Esa es la esplicación.
Intenté recordar si alguna vez me habían parado a mí. Una vez viajé de Burgos a Madrid con jachís en el sujetador, obligada a metérmelo ahí por Raúl (que también tenía un imán especial) Al llegar a Madrid, el metro estaba lleno de policías, pero no me pararon. Sólo recordé una vez, en Getafe, con 15 años. Iba con el entonces mi medio novio, Edu, y unos amigos a tomar unas litronas al Cerro de los Ángeles, y a mí y a mis amigas nos pararon y nos preguntaron si estábamos bien. Sólo nos dijeron que tuviéramos cuidado.
También me contó muchas cosas de sus viajes, le había encantado Alemania, pero donde más cosas le habían pasado había sido en Marruecos. Me acordé del chico que había conocido en el templo de Debod. Me contó que estuvo allí durante el Ramadán, haciendo surf, y que no bebían ni agua hasta las 5 de la tarde, porque impurificaba el espíritu, pero, eso sí, fumaban porros sin parar.
Acabamos tomando mojitos en El timón.
-Bueno, yo me voy, que mañana madrugo.
-Np, ¿qué te vas a ir? Ahora vamos a Lavapiés.
-Sí, en serio, que mientras llego a casa y todo...
-Pues quédate a dormir en mi casa, está a sólo dos cuadras.
-No, si aún hay metro.
-Da lo mismo, quédate.
Pero no me quedé. Y es que esta vez quiero tomármelo con calma.
Hablé con Íñigo. Me escribió un email que decía:
“Hace mucho que no hablamos. ¿Por qué no me llamas y nos ponemos al día?
Vamos, Rebeca. No puedes estar enfadada conmigo siempre”
Estaba conectado y hablamos un rato. Dice que está bien, y que lo dejó con la chica colombiana a la mañana siguiente de conocerla yo. No ha querido decirme por qué, sólo ha dicho que el malo fue él.
Creo que aún tengo la cabeza en otro sitio.
Miguel al final no vino en Navidad. Por lo visto su hermana y sus sobrinos se iban a pasar toda la semana de Navidad en Barcelona, y quería estar con ellos. Me lo dijo tres días antes de venir, y me mosqueé. Ahora él también lo está, pero es que no puede ser que hablemos sólo cuando a él le apetezca. Un día me llama diciendo que tiene que colgar porque no puede escuchar más mi voz sin estar a mi lado, y al día siguiente me dice que no viene.
-Sé que no deberíamos hablar, pero es que hablo contigo y se me olvida.
-A mí me pasa igual.
Ya no sé si debería tener más paciencia con él para no discutir o simplemente debería dejar de hablarle, como me ha propuesto.
Es el eterno cuento de nunca acabar, el ni contigo ni sin ti. Como dice Sabina:
"Los amores que no mueren matan,
los amores que matan nunca mueren"
CIEGA, SORDOMUDA
Se me acaba el argumento
y la metodología
cada vez que se aparece frente a mí
tu anatomia.
Porque este amor ya no entiende
de consejos, ni razones
se alimenta de pretextos
y le faltan pantalones.
Este amor no me permite
estar en pie
porque ya hasta me ha quebrado
los talones
y aunque me levante volveré a caer
si te acercas nada es útil
para esta inútil.
coro/chorus:
"bruta, ciega, sordomuda,
torpe, traste, testaruda,
es todo lo que he sido
por ti me he convertido
en una cosa que no hace
otra cosa más que amarte
pienso en ti día y noche
y no se como olvidarte"
Cuántas veces he intentado
enterrarte en mi memoria
y aunque diga ya no más
es otra vez la misma historia.
Porque este amor siempre sabe
hacerme respirar profundo
ya me trae por la izquierda
y de pelea com el mundo
Si pudiera exorcizarme de tu voz
si pudiera escaparme de tu nombre
si pudiera arrancarme el corazón
y esconderme para no sentirme nuevamente....
Ojerosa, flaca, fea, desgreñada,
torpe, tonta, lenta, necia, desquiciada,
completamente descontrolada
tu te das cuenta y no me dices nada
ves que se me ha vuelto
la cabeza un nido
donde solamente tu tienes asilo
y no me escuchas lo que te digo
mira bien lo que vas a hacer conmigo.
(Shakira)
