Notas de un fenicio
Comencé a escribir en prensa en 1972. Aquí incluyo artículos o textos breves publicados en Diario de Ibiza, salvo otra indicación, desde diciembre de 2006.
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miércoles, agosto 15, 2007
Cerdeña, como la Ibiza de los años 60
Ya hemos pasado julio y nos estamos tragando agosto. La Asunción de la Virgen marca la mitad de este mes terrible que no tiene misericordia con los débiles. El ferragosto, el dolor y los cansancios acumulados, las agujetas y las resacas comienzan a hacer mella.
También comienzan a salir en revistas y en blogs las impresiones de los periodistas que han viajado su semanita de vacación. Muchos de ellos hablan de las islas mediterráneas.
Los sigo sin prisa, relajadamente.
Veo que Enrique Arias Vega, publica en su blog un vaticinio fácil: el final de la armonía actual de Cerdeña. Bueno, dicho así, todos estamos en peligro. Unos porque hemos llegado y nos hemos pasado, y otros porque ya se están pasando antes de llegar. Cerdeña, dice, está en peligro.
Sí, pero de momento, la costa Esmeralda se ha convertido en un reducto selecto, donde se recogen los personajes más importantes de la política, el cine, las finanzas, como Berlusconi, Tom Cruise, y toda la gran legión de bellezas de moda.
Cerdeña es una isla enorme con sólo un millón medio de habitantes. Sus costas son de ensueño y hasta ahora se ha conservado porque teníamos al capital entretenido masacrando Ibiza, Mallorca, algo menos Menorca, y la costa de Italia y de Francia.
Sitios como Saint Tropez han sabido ironizar sobre su propia decadencia y se han convertido, en efecto, en un enclave de decadencia y de mucho dinero. Lo mismo Italia, que es un país siempre a punto de explotar, de desaparecer, de arruinarse, pero a la postre sólo es comedia, porque parece un país indestructible.
Ahora mismo, se podría trazar un triángulo donde se esconden los millonarios y las bellezas del planeta. Desde Saint Tropez, tomando el arco de la costa italiana con sus islas maravillosas, bajando hasta Sicilia y cerrando con Cerdeña. Claro que quedan tantas islitas (a cientos) griegas, repletas de encanto, buen precio, rusticidad natural.
Ahora mismo la costa española se ha convertido en una residencia de ancianos ingleses, Ibiza es un patio de recreo de pastilleo y ruidos insoportables, Mallorca se mantiene mal que bien con los alemanes y sus visitas de la realeza española, Menorca se nutre de los catalanes y mientras paguen les permite que se hagan la ilusión de que la isla es suya.
Pero las Baleares hemos salido del circuito.
El camino que ha escogido nuestra derecha (y ya veremos la izquierda) es un desarrollismo caótico.
Precisamente lo contrario de lo que se necesita. Y todavía no hemos escarmentado.

Ibiza, tierra de salud y muerte
Los peores enajenados hippies, locos de remate, gente marginada, pájaros heridos...venían todos a Ibiza, una isla tolerante y acogedora, en los años 50 y 60. Pero...
Todo cambió en 1982, cuando se abrió una discoteca bajo la invocación del dios KU (explícate Hoso) . Ibiza se volvió loca. Algunos ibicencos trabucaron la garrafa. Hasta hoy. Por eso Ibiza hoy no regala nada, se lo cobra todo, preferentemente en sangre, en locura, en destrucción. Ibiza, la isla negra.
En realidad es la oscura cara de Tanit, diosa bifaz, bivalente, en una isla Escorpión. Puede ser la diosa del amor, pero puede ser la irritada madre de todas las batallas mentales (Tanit usa tu propia mente para derrotarte). Kate Moss es solo uno de tantos ejemplos. Con amigos y muchos dinero se ha salvado, pero ha regresado el 1 y el 2 de noviembre, burlándose de su destino. Lo cual me lleva a pensar que la pobre Kate todavía tendrá percances procedentes de las emanaciones de nuestros dioses paganos. Otra super-modelo que se tomó Ibiza en cantidad imprudente, sin recordar que tomada en exceso Ibiza puede dañar seriamente tu salud, es Elle McPherson y, como no, Naomi Campbell. Hasta que abandonaron Ibiza fueron zarandedas por los dioses, como Ulises fue baqueteado por las iras del dios Eolo en los mares color de vino cercanos a Chipre.
Ibiza ha sido tierra de recuperación, de salud y de equilibrio. Pero como desde 1960 la estamos agrediendo, masacrando y destruyendo. Los dioses son siempre los mismos, aunque el espíritu humano en sus desesperación les cambie de nombre, por eso... Ibiza se cobrará su venganza. Marius dixit!
