La tercera vez que nos vimos Alberto y yo fue en Valencia, en una visita que hicimos (por separado) a nuestros amigos valencianos de Irlanda. Pero estabamos rodeados de gente y no paso nada.
Alli hubiera sido el momento propicio, en Valencia. Muy romantico. Me encanta Valencia. Creo que si no viviera en Madrid me mudaria alli. A pesar de que en la estacion puedes encontrarte de todo (es tipo Lavapies) mola. Es una ciudad muy moderna, que aspira a serlo mas, con un tamanno perfecto (no es muy grande, pero tampoco puedes llegar a aburrirte, y tiene zonas de bares, no como en Barcelona, que siendo mas grande no tiene ninguna, por lo que se), y la gente es maja.
Recuerdo el viaje. Creo que decidi irme ese mismo dia, muy en mi linea, y claro, no tenia nada preparado. (Esos son los viajes que salen mejor). Sali corriendo de casa y consegui un bocata en un bar. La estacion estaba abarrotada, asi que perdi el que salia proximamente. Compre un billete en un autobus VIP, pero creo que valia lo mismo. La unica diferencia es que ibas tu solo en tu fila. Cuando entre en el autobus no me lo podia creer. Mi asiento parecia mas una cama.
Se me acerca un chico, por su acento no es espanol, y me pregunta como reclinar el asiento. Conseguimos entendernos en ingles. Hablamos un rato, era muy majo, pero llego su novia y dejo de hablarme. Iban en la fila de al lado, donde habia filas de dos. En ese momento me apetecio mucho volver a viajar y conocer gente como siempre pasaba en Irlanda, y, sobretodo, en Londres.
A la vuelta el autobus no era VIP. Mas bien todo lo contrario. Iba absolutamente plagado de sudamericanos, todos con ninnos. Los ninnos daban saltos sobre los asientos, se echaban continuamente para atrás, todo el mundo comiendo y bebiendo, todos hablaban con familiares o amigos que estaban sentados en otras filas, a voces, y el ruido era tan grande que se hacia dificil incluso escuchar la musica en los cascos. Encima hacia muchisimo calor y el bus iba lleno.
Hacemos una parada y un chico, esta vez espanol, se pone a hablar conmigo, mientras fumabamos un cigarro. Me dice que eso es increible, que el solia viajar antes mucho con esa compania y que nunca habia visto nada igual. Que debiamos ser los unicos espanoles en el autobus.
Cuando llegue a Madrid me prometi no volver a viajar en los autobuses mas baratos.
En Valencia, con mis amigos, nos banamos en la playa, fuimos a un mercadillo medieval y nos comimos crepes recien hechas, nos montamos es los cars, bebimos horchata en el sitio donde la inventaron, y unos bollitos alargados que por lo visto es lo tipico que se toma con la horchata alli (por cierto, que cuando pedi horchata me pregunto el camarero "granizada, liquida o mixta?"), salimos por la noche por el barrio punk de moda del Carmen (que me encanta), y fuimos despues a tomar algo en el super chalet de un chico que vivia en Manchester (y me dio mucha informacion sobre la ciudad, ya que estaba pensando en irme, me dijo "es una mierda, muy aburrida, yo estoy deprimido, no vayas, todo el mundo es pobre, sin educacion, racista y obsesionado por el Manchester United"), pero practicamente se habia criado en Alemania –donde creo que vivian sus padres-. Los chicos de Valencia que conocimos en Irlanda estan casi todos forrados.
Otro dia fuimos al chalet de Juan a una fiesta. Juan tambien era valenciano, tambien ingeniero y tambien habia vivido en Irlanda. Salia con una madrilena. Los dos habian vuelto a Espana, ahora vivian en Gerona, y el trabajaba disenando barcos, algo que habia aprendido haciendo un master por correspondencia. Asi que cuidadito con los astilleros.
Para ir a esa fiesta yo me prepare bien. Crei que era fiesta fiesta, asi que me puse un vestidito muy mono, muy corto, con la espalda al aire y mucho escote, el viquini debajo porque habia piscina, y unos leguins hasta la rodilla. Taconazos. Me maquille mucho. Iba muy hippie. Con muchos collares y pulseras.
De camino, le pedi a Paco que parara el coche en alguna tienda para comprar algo de comer. La fiesta era una barbacoa, y como yo no como carne, pues eso.
-Uy, son mas de las diez, no se si vamos a encontrar algo abierto.
-Vaya mierda -dije para meterme con el y porque Alberto estaba alli y tambien era madrileno-. En Madrid encuentras restaurantes abiertos incluso a las 4 de la manana.
Pero si le sento mal, aunque era una broma, y no paro hasta que encontramos algo abierto. Una gasolinera o una tienda 24 horas, no recuerdo.
Cuando ya habiamos dejado la tienda y nos dirigiamos hacia el interior de Valencia, donde tenian estos los chalets (por lo visto son mas baratos porque el tiempo es peor o no se que), nos llaman:
-Se ha acabado la comida. Es que venis muy tarde!
Vaya! Ahora eran ellos los que iban en busca de algo para comer sin la posibilidad de encontrar nada abierto. Consiguieron un par de bocatas en un bar de carretera.
Llegamos a la fiesta. Me repinto los labios, ahueco el pelo y me coloco los leguins en el coche. Era una de esas noches en que te sientes bien, te encuentras agusto contigo misma y guapa. Cruzo la verja de la casa, sonriendo.
Horror! Parecia una comunion. Todo el mundo sentado alrededor de una mesa super larga, con mucha comida en ella, incluso tarta, y a la cabecera los padres del chico a quien pertenecia el chalet y los padres de un amigo de este. Todas las chicas vestian vaqueros y jerseys. Todos me miraron y de repente me senti, como dice Sabina, "extrano como un pato en el Manzanares". Nos sentamos a la mesa.
-Eres valenciana? –Me pregunto alguien-.
-No, soy de Madrid. –Conteste yo, no sin temer su reaccion por lo que se que piensan los valencianos de los madrilenos-.
-Vaya! Otra mas que viene a invadir nuestras playas.
Empezamos bien. Alberto se explayaba en hablar de super Madrid con su acento de pijito. Yo no sabia donde meterme, ni como demonios bajarme la falda. De repente un chico al que habia conocido la noche anterior se puso a hablar conmigo. Creo que se llamaba Vicente, yo aun no sabia que, por lo visto, era un plastazo de tio de tres pares de narices, asi que comente que tenia piso en Madrid y que pensaba alquilar una habitacion.
-De veras? Yo estoy buscando piso. Llevo tiempo en Madrid pero aun no me he asentado, no me gustan mis companeros. Ademas, no conozco a nadie y me siento un poco solo.
Con esa cordialidad que me caracteriza le dije que a mi no me importaba quedar con el y ensenarle Madrid, y que incluso podia alquilarle la habitacion. Horror! Se paso TODA la noche persiguiendome y diciendome:
-Tenemos que ir al Templo de Debod.
-Me tienes que ensenar la Puerta de Alcala.
-A ver si damos un rodeo a la Cibeles.
-Y paseamos por la Gran Via.
-Y como es tu casa?
-Y no tienes novio?
No pude con el, y cuando el llego a Madrid me llamo varias veces, pero nunca le cogi el telefono ni respondi a sus llamadas.
Despues echamos un partido de pin-pon y jugamos al volley-ball en la piscina (con Vicente persiguiendome y yo buceando hasta casi ahogarme para que no me encontrara).

Escribe un comentario
Los comentarios están cerrados