En la teteria egipcia
Sabado 3 de febrero, 2007
TERCERA PARTE
Nuestro paseo de antes me habia recordado que por alli, Opera, hay una teteria egipcia a la que hace mucho que no voy. Una vez dentro, nos pedimos unos tes. Uno de azahar y el otro de algo que no recuerdo. La tetera es preciosa, dorada, tiene un mango muy largo y la parte por la que sale el te tambien lo es. La mesa es bajita, redonda y dorada tambien. Todo es decoracion egipcia. La camarera, egipcia tambien, sube la tetera muy alto y por un agujerito sale el te y cae dentro de la taza. Mas tarde lo intentaria hacer Nacho, pero todo el te se derramo por la mesa.
Ese sitio yo lo conocia porque alli me habia llevado Javi, un amigo de Bilbao que conoci en….adivinar.
Con este chico, Javi, me enrrolle un dia, pero solo un poco. No me gustaba, pero era muy interesante. Muy hippie, y de mi edad (algo a tener en cuenta dado mi pasado). Cuando nos enrrollamos fue en su casa, en Limerick. Fue de los primeros en irse a vivir solo. Yo, y otros, entonces criticabamos esta decision, porque era muy caro y porque eramos muy jovenes y nos gustaba compartir piso. Recuerdo que acababa de comprarse un tocadiscos y que estaba muy contento por ello.
El dijo que se habia enamorado de mi, yo cai un poco, pero solo un poco, esa noche. Me dijo que era todo lo contrario a el, que siempre estaba de marcha, haciendo cosas, y que conocia a todo el mundo, y que por todo eso le atraia. Tambien me dijo que a pesar de que no dormia, no se me notaban las ojeras.
-Ya se te acabaran notando. –Me dijo.
Me acuerdo de el cada vez que me veo ojeras.
Otro dia me dijo que iba a darse la vuelta al mundo, y que si queria irme con el. Yo entonces acababa de volver a Espana (esto fue la otra vez que estuve aquí) y ademas salia con Max, asi que le dije que no, de lo cual me arrepiento ahora.
Cuando volvio de dar la vuelta al mundo, fui a buscarle a Barajas. Volvia con una mini bolsa y muy moreno, con bermudas. Llegaba de Australia. Se habia comprado el billete en una agencia de viajes de Londres, porque le daban un viaje con todas las escalas que quisiera, en los paises que quisiera, pero solo lo pagaba como si fuera directo, asi que le salio muy barato. Eso si, el tuvo que buscarse la comida y el alojamiento (pero que clase de vuelta al mundo hubiera sido con un todo incluido??).
Esa noche nos fuimos a cenar a un chino, con Max. El saludo a la camarera agachando la espalda, la hablo un poco en chino, y comio con palillos. Habia estado en China y en Japon.
-En China comen con las manos, desayunan arroz picante y te sin azucar y cagan en retretes sin puertas. En los paises arabes, en cambio, tienen una jarrita con agua para lavarse el culo tras cagar. En India el papel higienico es de lo mas caro y dificil de conseguir.
Despues de esas historias tan fascinantes, cenamos. Una vez en casa, me regalo una hamaca tailandesa y unos polvos que habia comprado en las islas Fiji.
La historia con los polvos era un ritual. Consistia en meterlos en un panno de cocina, despues en agua templada. Al tomarlos notabas la lengua pegajosa y dolor de estomago, pero merecia la pena. Tenias que dar dos palmadas cada vez que bebias y hacerlo en espacios cortos. Despues creo que tenias que dar palmadas contra tus muslos, cuando te terminabas el brebaje.
-En Nueva Zelanda estan locos. Todo lo hacen con piel de canguro. Da muy mal rollo.
Yo, sobra decirlo, estaba fascinada. Max mosca. Javi sabia de lo fascinante de sus historias y por lo tanto presumia con ellas. Pero le tuve que dejar durmiendo en el sofa. Y al dia siguiente despedirle, camino Bilbao, en la estacion de Avenida de America. Despues se fue de nuevo, esta vez a Vietnam, conocio a una vietnamita que solo hablaba un poco de ingles, y con la ayuda de un diccionario se entendian, mas o menos. Pero los padres dijeron que no, y el se fue a Camboya. Conocio a una camboyana, y se casaron. Ahora viven en Bilbao, el trabaja de repartidor en un super, y tienen dos hijos. Esta pensando en irse a Inglaterra, a trabajar en un barco.
-Que me dices del bar liberal??
Nacho me saco de mis pensamientos. Parecia que queria irse otra vez. Se sirvio parte de mi te. Ya me estaba mosqueando, no hacia mas que robarme bebida.
-Vale, voy. Aunque solo sea para dar fe de que he ido en mi diario por Internet. Estoy investigando sobre el sexo y las relaciones.
Miramos al duenno del local. Fuma de su cachimba sin parar. Forma una humareda que no es normal, y va tan feliz bailando y cantando por toda la teteria. La camarera, que parece ser la hija, tambien fuma.
-Joder, ese tio se ha metido algo en la cachimba.
-Eso me recuerda una historia.
-A ver.
-Yo tengo una muy buena amiga en Limerick, se llama Talya y es irani. Soliamos fumar en su cachimba cuando iba a su casa. Cocinaba de puta madre. Lo malo era que tenia un hijo de unos 7 annos. Pero la tia era muy liberal, y siempre estaba cambiando de novio. Odiaba el Islam, como su familia.
-En serio?
-Si. Una vez pillaron a su hermano, que acababa de salir de una fiesta, en el coche, bebido, con otro amigo. Como alli esta prohibido beber, les llevaron a comisaria. Alli azotaron a su amigo 50 veces delante de el, y despues le azotaron a el, delante del amigo. Le dijeron que la proxima vez le darian 100, y a la tercera le matarian. Cuando llego a su casa estaba irreconocible. Pensaron denunciarlo, pero….a quien?
-Joder. Que fuerte.
-Si, para que veas. Aquí tampoco se esta tan mal. Pero esa no es la historia.
-Cuenta.
-No, es muy corta. Simplemente, fui con Raul a casa de Talya, y acabamos poniendo jachis en la cachimba, con el ninno delante, jajaja. Pobre. Entonces a Raul se le ocurrio hacer unos agujeros en un limon, poner dos porros en ellos, y fumar por otros agujeros que hizo en el lado contrario. Cuando el ninno pregunto que era eso, la madre contesto: "the Spanish cachimba".
Dejamos el egipcio direccion bar liberal.
Intentamos coger un taxi. Todos van llenos.
-Joder, no lo entiendo –dice Nacho-. Pero si no hay gente!!!
Nos metemos una callejuela y Nacho se encuentra con un vecino. Alucino con la gente que coincide en Madrid con conocidos, a mi rara vez me pasa (quitando la semana pasada que vi a una de mi clase en el Rastro, otra vez en que me encontre con Ana en el metro de Moncloa, otra que me encontre a un vecino de vendedor en uno de esos sitios de cambio de moneda, y la senora hippie a la que le compre las cariocas en el rastro tambien –y que la veo vendiendo en todas partes de Madrid, la ultima vez en el Metro de Ciudad Universitaria…., pocas mas he coincidido con gente conocida por Madrid). Seguimos andando y veo un cuadro en el suelo, es abstracto, pienso llevarmelo. Bordeamos ya La Latina. Un chico sale de un bar, bastante pijito.
-Mirale –dice Nacho-, con el movil y el cubata en la otra mano. Parece Borjamari o Pocholo.
Yo sigo pensando en el bar. Es buena idea ir? Bueno, solo estoy experimentando, pienso. Aunque esta etapa tan sexual y extrana esta empezando a asustarme, a ver si se me va a ir de las manos y voy a acabar loca y chutandome en la Gran Via, limpiando cristales de coches.
-Tu antes solias ir a bares de sudamericanos, no? A ligar con sudamericanas. Ya no vas?
-No. Hay muchas bandas muy chungas.
-Y que tal te fue? –pregunto, intentando sacarle informacion para mi estudio sobre los hombres.
-Las sudamericanas son mucho mas abiertas que las espanolas. Las espanolas suelen contestar muy bordemente, si te contestan. Las sudamericanas salen a bailar si las sacas y se dignan a hablar contigo.
Seguimos bajando hacia el centro. Ni un solo taxi libre.
-Solo hay dos opciones –digo-. Ir hacia Atocha o hacia Puerta de Toledo. Por ahí suben los taxis que vienen de bajar a gente. Me lo dijo un taxista hace un par de semanas.
Tomamos rumbo hacia La Latina para acceder a la calle Toledo. Cada vez que vemos un taxi libre, alguien lo para. La gente baja en la misma direccion que nosotros, lo que quiere decir que no somos los unicos que lo sabemos. La cosa esta fea, vamos a acabar pegandonos con alguien. Por fin pasa un taxi libre y, aunque habia unos antes que nosotros, estamos en la acera del taxi, con lo cual nos lo llevamos.
-A la calle Odonnell.
Nacho le dice el cruce exacto, pero el taxista no conoce la otra calle (el bar estaba en un callejon, y por lo visto escondido sin ningun cartel ni nada). El taxista busca la calle en el GPS pero no aparece. Le pido a mi amigo que llame al bar, asi pregunta tambien el precio.
-Hoy hay fiesta de novatos. Lo he visto en Internet.
No lo cojen. "Deben estar liados", pienso, con segundas. Por fin alguien lo coje y le dice la direccion. El taxista nos hace un tour turistico por el que acaba cobrandonos 15 euros. Eso si, muy bonito.
