
Tenía que ir a medir una caseta que estoy haciendo del Retiro, para la clase de dibujo de arquitectura (la asignatura putada que me quedó el año pasado)
Salí del trabajo en Moncloa y decidí bajarme en Sol para comer en Maoz, un turco vegetariano de falafels que me encanta. El autobús me dejó en Callao.
Para llegar al turco tenía que atravesar una de esas calles comerciales que van de Callao a Sol.
Iba escuchando las últimas canciones de Pereza en mi MP3 cuando pasaba por el Fnac. Iba pensando.....
-Ay que ver, qué capitalistas. Menos mal que yo no soy así, porque a ver...¿cómo puede estar esto lleno de gente? Si ya han pasao los reyes.....
Vi una zapatería. Botas de agua negras. Las había buscado en Navidad hasta la saciedad, pero en todas partes valían 60 euros. Ahora están de moda en Madrid, todas las de mi clase (algunas son modelos) las llevan. Las hay de distintos colores y diseños. En fin, costaban 15 euros, tenían de mi talla, y encima te regalaban un paraguas. Así que......
Salí de la tienda con mis flamantes botas nuevas dispuesta a ir directa, directita, a comer. Pero entonces, casi casi llegando a la Puerta del Sol, justo antes de encontrarme con la estatua del Oso y el Madroño, me encontré con ellas....
Zara...H&M...Bershka. Las tres...ahí, mirándome, seguiditas una detrás de otra. ¿Qué podía hacer?
-Bueno...puedo entrar a Bershka a mirar esa chaqueta que me está llamando. Sólo será un momentito.
¿Un momentito? ¡Por Dios! ¡QUE QUITEN LAS REBAJAS QUE ME ARRUINAN!

Allí ya sabéis, lo típico: entrar como 5 veces al probador, aguantar las broncas de las dependientas porque según doblaban algo lo desdoblábamos, aguantar que te empujen por todas partes sólo porque te interpones entre una camisa y esa persona, dejar algo de tu talla un segundo apoyado en una mesa para probarte algo y cuando te das la vuelta lo de tu talla ha desaparecido....y esperarme todas las colas existentes (probadores, caja...)...
Entonces me llamó Jorge (el de mi clase)
-¿Qué haces?
-Nada, aquí, de compras.
-¿Dónde estás?
-En el centro.
-Ah, pues voy para allá. Estoy cerca. Estaré allí en una media hora.
Cuando había conseguido (más o menos) comprobar que no había dejado nada que me gustara sin probarme en los dos primeros pisos de Bershka, decidí preguntar cuántas plantas quedaban (creía que sólo una, así que podía echar una ojeadita antes de irme)
-No sé, tres o cuatro.
-¿Queeeeeee? ¿Tres o cuatro más?
Cogí mis cosas y decidí salir, aunque tuviera que taparme los ojos, porque iba a acabar empeñando hasta las bragas en aquel sitio del demonio.
Dos pantalones, varias camisas, tres bolsos.......Las camisas en Bershka costaban 6 euros, algunos bolsos 2, los pantalones en Zara veinte.
Cuando salí de Bershka me encontré a Jorge patinando.

Nos fuimos a tomar algo al España Cañí (de España Cañí nada, pues toda la gente allí incluídas camareras eran sudamericanas, con las que, por cierto, entablamos una bella amistad) Sobre las cinco de la tarde –y yo ya pedo pedo- empezamos a buscar un sitio para comer –el Maoz estaba cerrado-, y ya habían cerrado hasta los chinos. Jorge iba con los patines.
-Este es de comida latina.
-No me apetece.
-¿Un bocata?
-Mmmm....no.
-¿Unas tapas?
-Uff....
-Joder, Jorge, decídete que nos van a dar las uvas (bueno, al menos estamos en el sitio indicado para celebrarlas)
-¿Y un turco?
-Vale, justo algo que no me gusta. Yo sólo compro kebaks en un sitio de mi barrio que es de fiar, que una vez en uno me encontré un pelo.
Pero me convenció, porque también tenían platos.
-¿Tenéis algo vegetariano?
-Bueno, alguna cosa.
-Pero sólo entrantes, digo algo más....consistente.
-En el bar de al lado.
-¿Al lado?
-Sí. Justo al lado.
-Oye, ¿y tienen carne? –poreguntó Jorge.
-No.
-¿Qué hacemos?
Cada uno compró su comida en un bar distinto, y nos los llevamos al Retiro. El mío era de falafels (todo vegetariano, estaba riquísimo)
-¿Bailas flamenco? –Me preguntó el camarero mientras esperaba mi kebak.
-No, ¿por qué?
-Tienes pinta de ser bailaora de flamenco.
Pensé en algo que me relacionara con esa pinta. Como no fueran los dos moños y los vaqueros ajustados, no sé. Pero más que flamenca parecía la princesa de Guerra de las galaxias.

Una vez en el metro, nos quedamos mirando un anuncio en la pared. Sólo ponía
“¿ESTÁS HARTO DE ESPERAR O DE NO ESPERAR NADA?”
-Qué chulo. Me gustan estos anuncios. He visto otro que dice “Si todos los días te parecen iguales es porque son iguales”. Le saqué una foto. Voy a sacar otra.
Saqué la cámara y una chica se paró a mirarnos. Se acercó a Jorge.
-¿Entiendes el anuncio?
-Mmm..sí, más o menos.
-¿Pero, te gusta?
Joder, lo que me faltaba. No llegamos, ¿eh?, no llegamos.
-Sí.
-Jorge...¿nos vamos?
-Es que, verás. Mi estudio es el que ha hecho el anuncio, y no ha funcionado muy bien. Cuando la he visto sacando la foto, me han dado ganas de abrazarla.
-¿En serio? ¿El anuncio es tuyo?
-Sí, bueno, nuestro. Pero la gente no lo coge.
-Es que sólo pone eso, más lo de “Play for real”, y después lo de BWin. Yo no sé lo que es.
-Es una empresa de apuestas.
-Ah......
Cuando nos fuimos Jorge comentó:
-¡Coño! Sí es verdad. No veo mucho el fúltbol, pero creo que ese nombre lo que llevan algunos jugadores en las camisetas.

Llegamos al Retiro. Cuando terminamos de comer eran casi las seis. Había quedado con Nichola después –de nuevo- y quería aprovechar la tarde para estudiar. Era de noche cuando comenzamos a medir y a hacer las fotos. Entre comentarios de la gente, del tipo “son de arquitectura” o “están haciendo un trabajo” o el “qué ganas, hoy sábado” entre risas de algunos adoslescentes, tomamos las medidas.
Fuimos a la estadión de Atocha a hacer pis.
-Anda, mira. Ese es el monumento a las víctimas del 11M, ¿no? ¿Lo visitamos por dentro?
Por Dios, cómo se enrrolla este chico.
-Venga, vale, pero sólo un momento. Creo que cierran a las ocho.

Mientras esperábamos a que el semáforo se pusiera en verde, Jorge meditaba sobre el monumento.
-A mí no me parece que sea para tanto. –Dije yo.
--No, míralo. ¿Qué te parece? ¿qué te inspira?
-Mmmm...no sé, ¿lástima al pensar en lo que se han podido gastar?
-Qué va. Míralo bien. Un cilindro de cristal blanco. ¿No crees que representa el cielo?
-¿El cielo?
-Sí, es como los proyectos que nos ponen en clase.
-Bueno, yo es que aún estoy con dibujo de arquitectura.
-Pues siempre nos hacen pensar en lo que pensó el arquitecto a la hora de diseñarlo. Mira los materiales. Es un cilindro blanco, el color más puro, el cielo, y el cristal...el material más frágil que existe, porque los muertos también lo eran. ¿Ves la base de metal? Es duro, es fuerte, representa la tierra.
-De verdad, Jorge, qué imaginación tienes.
Entramos a la estación y fuimos a ver el monumento por dentro.
-Fíjate. Estas paredes de plástico –dijo, cuando aún no habíamos entrado- Es un plástico en tres dimensiones, en relieve. Lo puedes tocar. Parece derretido, como si hubiera pasado por una onda expansiva.
-Jorge, por favor....

El monumento es, a ver cómo lo explico, un cilindro que sobresale y que ves desde la calle, justo en la entrada que sacaron en televisión aquel día, donde iban poniendo a todos los heridos. En la estación puedes visitarlo por dentro. Está dentro de una sala, a oscuras, herméticamente cerrado por dos puertas. Siempre hay azafatas. Para entrar o salir tienes que esperar a que la luz se ponga en verde.
Cuando entras, en la primera sala sólo hay un panel en blanco iluminado con los nombres de todas las víctimas por orden alfabético. Después pasas a la sala más grande, donde está el monumento.
Las paredes son de un azul muy oscuro, un azul brillante, y al fondo está el monumento. Hay un banco alargado de metal.
Jorge no se movía. Según entramos se quedó mirando y sintiendo el lugar (como dice la de proyectos)
-Mira, es escalofriante. –Dijo- ¿Ves cómo nos reflejamos en las paredes? Pero nos vemos desenfocados, como sombras, como......
-Almas.
-Exacto. ¿Ves? Esto es arquitectura de interiores, te hacen sentir el lugar. No hay nada de decoración, sólo el monumento, la sala, y tú.
-Sí, sé a lo que te refieres. En Irlanda, cuando estudié diseño de interiores, siempre teníamos que buscar un concepto. Podía ser cualquier cosa, incluso una canción, pero algo tenía que inspirarte el proyecto.
Entonces me puse a ver las cosas tal y como él las veía.
-El azul....el azul representa el color del cielo.
-Eso es.
-Y el banco.....mira la gente ahí sentada, ¿no parece que están esperando algo? A mí me recuerda.....una estación de tren.
-Sí, o podrían estar esperando a los muertos.....o a reunirse con ellos.
-O podría estar ahí por si alguien se siente mal.
-Sí.
-Y el techo es muy bajo, y oscuro, cuando llegas al monumento, tan blanco, tan lleno de luz es como, como si....te absorviera hacia arriba. Hacia...¿el cielo?
De repente el monumento empezó a moverse. Sólo se oía el sonido del aire. Era realmente muy fuerte la sensación. Todo el mundo estaba en silencio.
El monumento en sí consiste en eso. Una sala con el techo muy bajo (de 2.50 como mucho) y prácticamente a oscuras. Al fondo hay un agujero en el techo y entonces de ahí sobresale el cilindro (que es el que se ve por fuera) Si te pones debajo de él, te encuentras mirando hacia arriba (como si miraras al cielo), y todo lo que ves es un cilindro blanco y luminoso con las frases que escribieron los madrileños cuando ocurrió el atentado, las que dejaron en la estación de Atocha en honor a las víctimas, junto a flores y velas.

-Mira esa frase: “Hoy salí de casa para continuar tu viaje” Se me ponen los pelos de punta.
-Mira, ahí está la que escribió Tania: “Moriría por mis ideales, pero no mataría por ellos”
Después nos sentamos en el banco, a terminar de experimentar el lugar. Eran las ocho e iban a cerrar.
-¿Tú crees que representará lo que has dicho tú? Tiene su sentido, pero es un poco...rebuscado, ¿no?
-Pues sí, pero así son los arquitectos.
-No sé. ¿Por qué no se lo preguntamos a la azafata?
Nos acercamos a ella.

-Los arquitectos le llamaron “El vacío azul”. Esta sala está herméticamente cerrada, con el aire comprimido dentro.
-Ah, yo pensé que había tantas medidas por seguridad.
-No. Mira, cuando las dos puertas se abren a la vez, se descomprime y entonces el aire hace que el cilindro, que tiene plástico por dentro unido a la parte exterior de cristal con cables, se mueva. ¿No lo has notado antes, cuando se han abierto las dos puertas?
-Sí, había mucho aire y todo el cilindro se movía.
-Exacto, en eso consiste.
-¿Y el banco?
-Es por si alguien quiere sentarse a rezar.
-Entonces....¿qué representa? ¿Qué significa lo del Vacío azul?
-Cuando el monumento se mueve con el aire, con las frases en recuerdo a las víctimas escritas en él, representa las almas. Ellas están en el cilindro, en esas frases, en los recuerdos de todos los madrileños, y cuando se mueve es como si quisieran salir de él, como si lucharan. Las almas están en su camino al cielo.
Creo que a los dos, en ese momento, nos recorrió un escalofrío por todo el cuerpo.

ENAMORADO DE LA MODA JUVENIL
Si tú, oh tú, me quisieras escuchar.
Oh tú, si tú, me prestaras atención.
Oh yo, sí yo...te diría lo que ocurrió.....
Al pasar por la Puerta del Sol.
Yo vi, sí vi, a la gente poder andar.
Oh sí, yo vi contra el aire de seguridad.
Que yo....sí yo, en un momento comprendí...
Que el futuro ya está aquí.
“Y yo caí enamorado de la moda juvenil,
De los precios y rebajas que yo vi.
Enamorado de ti.
Sí, yo caí enamorado de la moda juvenil,
De los chicos, de las chicas, de los maniquís...
Enamorado de ti.”
Zapatos nuevos, son de ocasión...
Oh, qué corbata, qué pantalón.
Vamos quítate el cinturón
Y la tarde es de los dos....
“Sí, yo caí enamorado de la moda juvenil,
De los precios y rebajas que yo vi.
Enamorado de ti.
Sí, yo caí enamorado de la moda juvenil,
De los chicos, de las chicas, de los maniquís...
Enamorado de ti.”
http://www.youtube.com/watch?v=t0On9tbnKd8