La Coctelera

ABRE LOS OJOS

Parece que entre Miguel y yo todo ha terminado...por enésima vez.

Hablamos y me dijo:

-Las tonterías de siempre me han hecho recordar por qué lo dejamos.

Yo no sé si son tonterías. Lo único que sé es que me hizo daño que me dejara plantada, compuesta y sin "novio", a tan pocos días de venir a Madrid. Le escribí un mensaje y le dije que me sonaba a cachondeo. Y se mosqueó. Y se volvió a mosquear porque le dije que estaba harta de toda esta extraña relación a distancia.

Le dije que lo sentía, como le he dicho mil veces, pero que él también tenía sus cosas. No sirvió de nada.

Como buen tauro, es muy testarudo.

Y volvió a hacerme daño. Otra vez.

-No soy como tú piensas. Abre los ojos. –Fue su respuesta.

Estaba ciega, y sordomuda. Pero al final los abrí.

CUÍDATE

(La oreja de Van Gogh)

Detrás del tiempo me instalé.
Ya ves, ni me quejo ni me quejaré.
Mi ser, mis recuerdos y alguna canción
son hoy mi premio de consolación.

Y tú, ¿qué has hecho para olvidar?
¿Qué fue de aquella chica del bar?
Lo sé, prohibido preguntar...
... muy bien, seré sincera.

Cubrí mis ojos con mis manos
y luego imaginé
que estabas ahí de pié disimulando
por mí.


Cierra la puerta, ven y siéntate cerca,
que tus ojos me cuentan que te han visto llorar.
Llena dos copas de recuerdos de historias
que tus manos aún tiemblan si me escuchan hablar.

Sin ti, nunca podré escuchar
a La Buena Vida más.
Volver a reírme de aquel final
en el que el bueno acaba mal.

Sin ti ya no regresaré
al lugar donde te conocí.
Lo sé, prohibido recordar...
... muy bien, seré sincera.

Cubrí mis ojos con mis manos
y luego imaginé
que estabas ahí de pié disimulando
por mí

Cierra la puerta, ven y siéntate cerca,
que tus ojos me cuentan que te han visto
llorar. Llena dos copas de recuerdos de
historias que tus manos aún tiemblan
si me escuchan hablar.

Tú cuídate,aquí yo estaré bien.
Olvídame, yo te recordaré......

LIVING LAVAPIÉS 3: LA CALLE








Salimos del bar y un chico negro se me acercó. Supongo que sería uno de los traficantes.

Me preguntó mi nombre pero no le hice caso y me fui. Se acercó a Susana y se pusieron a hablar. Empezamos a andar. Algunas personas, todas borrachas, buscaban un bar donde ir. Eran las 3.30. Los amigos de Nico, los italianos, estaban en una fiesta en una casa.
Susana iba delante con el chico negro. Yo con Jose detrás, Remo iba detrás de todos, y nadie sabía dónde estaba Nico.

Nosotros no sabíamos muy bien cómo llegar al Candela, que era donde íbamos. Por lo visto era una especie de tabláo o bar flamenco que siempre estaba hasta arriba, de lunes a domingo, y abría hasta las 6. Susana y el chico negro paraban de vez en cuando y empezaban a abrazarse. Subimos por una calle y nos encontramos con el bar de frente, en una esquina. Había uno de seguridad en la puerta.

-Ya verás, aquí siempre hay muchos gitanos, así, bailaores y tal. Pero no sé si habrá espectáculo, es más para tomar algo y eso. Abajo hay una cueva con todas las paredes blancas.
-Cómo mola.
-Sí, está muy bien. Éste y La ratonera.
-Si no fuera por la zona....
-Qué va, si ahora está muy tranquila.
-Ahora? ¿Desde cuándo?
-Desde hace años, cuando vivía yo aquí antes no podías andar por estas calles. ¿No ves que estamos andando y no nos hacen nada?
-Ya.
-Sólo hay traficantes, pero no son preligrosos.

Remo empezó a llamar a gritos a Susana, que iba delante de nosotros. Él estaba abajo, al final de la calle.

-Ay pobre.
-Ya, es que yo no sé de qué coño van estos dos. Siempre están igual.
-¿Así?
-Así y peor. Yo creo que ella lo hace para joderle.


Entonces Susana se puso a morrearse con el negro allí, en medio de la calle. Remo comenzó a subir. Ella seguía igual de borracha, y se dejaba llevar, él la tocó el culo. La empezó a meter en un portal.


Remo se acercó a ellos y comenzó a empujar al chico. Miro alrededor, hay más chicos negros. Miro hacia el cartel donde ponía el nombre de la calle: “Calle del Olivar”.

-Oye, Jose. Esto va a acabar muy mal.

Se acerca a Remo y yo me quedo junto al chico negro, que se ríe. Intento calmarle. Le agarro y le separo, llevándole lejos. Cuando estoy lejos de ellos, más arriba en la calle, miro hacia abajo y veo a Jose intentando calmar a Remo, que está muy enfadado. Susana está de pie a la izquierda de la calle tambaleándose y ellos a la derecha, junto a unas personas que salen del bar (pero nadie dice nada).
Entonces todo sucedió deprisa.

Remo se soltó de Jose, se acercó a Susana, y le dio un golpe en la cara, empujándola, y ella cayó al suelo, medio inconsciente.
Una pareja que salía del bar empezó a defenderla y a insultarle. Yo corrí hacia ella y entre la novia del chico y yo la levantamos.

-¡Pero qué coño haces! ¡No se pega a las mujeres! –Dijo el chico, enfadadísimo, empujando a Remo.

Éste era tan bueno...bajó la cabeza como un niño, muy arrepentido.
Agarré la cabeza a Susana.


-Susana...Susi...¿me oyes?
-Sí...qué ha pasado.
-Nada, que este cabrón te ha dado un golpe –Dijo la chica.
-Joder como pase la policía. Mañana salimos en Madrid Directo.









-Será cabrón.
-Si es que ella estaba tonteando con otro chico y él se ha puesto nervioso.
-No, si encima le defiendes.
-No, hombre, no...pero creéme, que es amigo mío, es muy buena gente, en serio.



La levantamos, estaba mareada. Yo volví a mediar, intentando calmar al chico. Era la tercera persona que tenía que calmar esa noche para evitar una pelea, sin contar a Remo ni a Susana. La gente alucinaría, aunque ya se sabe lo que hay en Lavapiés, menos mal que yo parecía normal, como ellos, y les debía dar confianza por eso.
Susana empezó a gritarle al chico negro que se fuera, empujándole para que lo hiciera, yo también se lo dije, y se alejó.


Jose se llevó a Remo. Empezó a irse, pero volvió. Ella no quería hablar con él. Él volvía a irse, y luego volvía, la abrazaba.

-Yo sólo estaba hablando con él. No estaba haciendo nada malo.
-Pero te has dado un beso –Le dije.
-No, no me he dado ninguno.
-Eso es lo que ha parecido –Dijo Jose.
-Pues no. Sólo hemos hablado. Tú imagínate que eres negra, y que llevas en Madrid 3 semanas, tú sabes que hay mucha mierda aún con eso, ¿no?
-Sí.
-Sí o no.
-Que sí.
-Pues imagínate que alguien habla contigo, alguien te escucha.
-Creo que él quería algo más que que le escucharas.
-Pues sí, por la forma en que te estaba metiendo en ese portal.
-Está allí.
-¿Qué?
-Mírale, allí, esperando.


Estaba al final de la calle, mirándonos. Nos metimos en el Candela.

Era cierto, al entrar había muchos gitanos mayores con traje, con pinta de tocaóres de guitarra o cantantes de famenco. No se podía andar. Susana iba delante y todos la empujaban, así que le cambié el sitio, pero había demasiada gente. Ella volvió a ponerse delante y empezó a abrirse camino, empujando a todo el mundo.

-Joer, la tía....
-Así también paso yo, no te jode.
-Espera, que encima trae a una amiga detrás.

Yo la intenté parar.
-Susana, que nos metemos en otro lío. No empujes a la gente.

De repente sentí que alguien se me arrimaba por detrás. Me di la vuelta y era una chica.

-No disimules que te ha gustado. -Me dijo.


Empecé a pensarque me había equivocado y me había bajado en Chueca.
Entonces Susana se agachó y empezó a rebuscar en el suelo.


-¿Qué pasa ahora?
-El incienso...el incienso....
-¿Qué dices?
-Se me ha roto la bolsa, llevaba incienso dentro.


Así que nos pusimos las dos a buscar, en un bar petadísimo de gente, a las 4 de la mañana, incienso en el suelo. Conseguimos encontrar algunos, pero no todos. Y un libro sobre budismo que también llevaba. Lo metí todo en mi bolso.

Espere en la puerta del bano para entrar, habia mucha gente.
Estaba junto a las escaleras. Un chico que pasaba por alli se paro frente a mi y me dijo: “Que guapa!”


A ver si va a ser verdad lo que me dijo Jorgito! Que necesitaba un cambio de look.

Que exito, a partir de ahora siempre saldre por Lavapies, creo que se me dan mejor los alternativos…..si, muy alternativos pero…que todos los tios son iguales, conno!
En fin, lo malo es que Cristina dice que no sale por alli ni loca, porque le da miedo.


Cuando conseguimos llegar abajo, sin haber pedido todavía, después de esperar diez minutos de baño, ella me dijo:

-Me quiero ir.
-¿Qué?
-Sí, me encuentro mal. Quiero dormir, estoy mareada.
-Venga, vale. ¿Quieres que te acompañemos?
-No, no. Voy con Remo. Cogemos un taxi.
-No sé si encontrarás uno por aquí.
-Nos acercamos a Antón Martín o a Tirso.
-Vale.


Me abrazó.

-Gracias. Eres buena gente, tía.
-Ten cuidado, ¿vale, Susana?

Y se fueron.

-¿Qué hacemos? ¿Nos vamos? –Le pregunté a Jose.
-¿Sabes lo que te digo? Estoy harto de hacer de niñera. Quiero pasármelo bien, contigo.
-Entonces....¿nos quedamos?
-Sí, ¿por qué no? Nos tomamos algo los dos.
-Joder, y yo que tenía que estar en casa estudiando. He salido para un rato y mira.
-Suele pasar.
-Ostia, la chaqueta.
-¿Eh?
-La chaqueta. Me la estaba sujetando Remo porque yo tenía la de su novia. Se la ha llevado.

Así que otra vez tuvimos que subir y cruzar el bar lleno de gente. Les encontramos a punto de salir. Como estábamos arriba, me volvió la cobertura del móvil. Noté que me vibraba, era Nichola. Tuve que salir a ver dónde estaba.

-Nico...¿dónde estás?
-En la calle del........
-¿En cuál?
-,.,.....
-¿El olivar?
-Sí, creo que sí.
-Estamos en esa calle, sigue subiendo. Estamos en el Candela, está en una esquina.


Calle del Olivar

Me llamó como 500 veces más, más las que tenía perdidas suyas. Nunca nos encontramos. Espero que esté bien.

Volvimos dentro y nos tomamos algo en la barra.

-Espera, pago yo. ¿Qué es esto?
-¿El qué?
-El incienso de Susana. ¿La vas a ver?
-Supongo que sí.
-Pues ten.
-¿Sabes? Me lo he pasado muy bien.
-Yo también, ha sido toda una experiencia de noche.
-Sí, eres la primera chica normal que conozco.....en meses.
-¿Me consideras normal?
-No eres como Susana, por ejemplo. No parece que tengas ningún problema grave de esquizofrenia ni nada así.
-Pues gracias, a veces pienso que sí.
-A lo mejor son los demás.
-Puede. La verdad es que es cierto, esta dificil encontrar a gente simplemente eso, normal.
-Tu tambien?
-Claro. Los tios sois todos unos cerdos. No te lo tomes a mal….
-No, no, claro. Pero por que?
-Solo quereis acostaros con las tias una noche.
-Eso no es verdad, algunos no.
-Vale, algunos.
-Otros quieren acostarse con esa chica varias noches.
-Muy gracioso.
-Yo, contigo, por ejemplo….me encantaria acostarme y levantarme contigo todas las noches de mi vida.
-Cambiando de tema……¿Crees que Remo y Susana estarán bien?
-¿Por qué lo dices?
-Como iban tan mal, y encima peleados. Y con el chico ese que estaba en la puerta.
-Sí, estarán bien. Ya se habrá ido, y habrán pillado un taxi.
-¿Y Nico?
-Joder, pareces su novia.
-No, pero hombre....está solo, borracho y no sabemos dónde.
-Estará bien. ¿Sabes? Quizás ya no nos volvamos a ver.
-Ya verás como sí. Ha sido una noche intensa, ¿eh?
-Desde luego.
-Una noche con la que se podría haber escrito el guión de una película de Almodóvar.
-Sí. Así es Lavapiés.
-Sí.


Los flechazos

Nació cuando la guerra iba a acabar
Y las calles del Soho son su hogar
Ella no es para ti
Las chicas listas saben elegir.

No tardes mucho si no quieres que
Los negros se la lleven del Café
Para llegar allí
Es largo el viaje desde Notting Hill


“Y la pobre Suzette no tiene mucho tiempo
Pues no quiere perder cada oportunidad
Que la vida la quiere dar

Algo le ha hecho cambiar
Algo le ha hecho cambiar”

Hay cosas que un chico como tú
No puede dar a la pequeña Su
Ella quiere algo más
De lo que encierra un club de modern-jazz

Fotos de chicas sobre una espiral
Londres sin ella puede ser igual
Sé que puedes triunfar
Pero a Suzette tú debes olvidar

-Los flechazos- Suzette

LIVING LAVAPIÉS 2: EL BAR

El italiano que vive con Nico parece majo y me cae bien. Así que hablo con él.
El español, que no hacía más que mirarme, me estaba poniendo nerviosa. Seguro que piensa que soy una pija o algo así.


“Bah, he estado en otras situaciones peores antes y al final hemos acabado siendo amigos. Me pondré a hablar con ellos, seré yo misma”. Recordé cuando me iba por segunda vez a Irlanda. Estaba nerviosa y un amigo me dijo:
“Sé tú misma y te les meterás en el bolsillo con tu encanto natural”

Me puse a hablar con el español, que era el que peor me miraba, junto con la chica. Aunque, ciertamente, no sé si me miraba bien o mal, pues yo creo que ni me veían. Se llamaba Jose, aunque todos le llamaban “el piedra” y era de Ávila. Estaba en Madrid por segunda vez, ahora llevaba aquí tres meses.

-¿Qué haces? ¿Estudias...trabajas?
-Las dos cosas.
-Qué chica más ocupada.
-Sí, la verdad.
-¿Y qué estudias?
-Arquitectura de interiores...
-Mmmm...qué difícil, ¿no? Tengo una amiga que también estudia eso.
-Buenoooo, difícil, sí, un poco.
-¿En qué curso estás?
-En segundo.
-¿Dónde estudias?

-En la Politécnica.
-Ostia, espera......mi amiga estudia allí, y también está en segundo.
-Coño, pues entonces está en mi clase.
-Se llama Lidia.
-¿Lidia? ¿Morena, alta, que era modelo?
-Sí.
-Que vive en........
-¡Pinto!

Decimos los dos a la vez.

-Sí, ahora vive en Pinto con su novio pijo. Qué fuerte, pero qué fuerte.

Lo que me faltaba, amiga de Lidia. ¿Recordáis Carla, la súper pija amiga de Tania? Pues Lidia y ella son íntimas.

-Ehhhh...Susana...¡que conoce a la barbie!
-¿Eh? –Dice la chica, intentando mantenerse en pie.
-La barbie, ¿recuerdas?
-No.
-Estuvimos con ella, te la presenté, que nos fuimos de cañas.
-No.
-Joder, ésa tan pija.
-No.
-Joder, Susana. ¿Qué te has metido?

Me cuenta que la conoce porque ella es delineante, y él ingeniero, aunque forestal, y trabajaron juntos.

-No pienses que por conocerla a ella yo soy igual.
-No, no, claro. -Dice, sonriendo-
-Es que en mi clase hay mucho pijerío.
-Ya.
-Te parezco una pija.
-Mmm...no sé. Seguro que eres la típica que cuando sea más mayor frecuenta los salones de belleza.
-¿Yo?Ya lo hago.
-¿Sí?
-Estoy operada de varios sitios.
-¿De verdad?
-Qué va, no tengo pelas.
-¿Y si las tuvieras? ¿Te operarías?
-Puede.
-¿De qué?
-No sé. Quizás me pondría más pecho, una liposucción...
-¿Una lipo? ¿Dónde?
-Pues donde se hacen, en las caderas, el culo....
-¡Pero qué dices!
-No. No me haría una lipo porque eso de que me metan tuvos para sacarme la grasa no me da ninguna confianza. Y no me pondría pecho porque tener algo tan superficial que encima puede provocarte cáncer, dentro de mi cuerpo...uff....
-Ya, qué asco.
-Creo que me obsesionaría con ello, como los que se operan de la nariz y luego no se reconocen. A ver si va a pasarme lo mismo que a la Obregón, que le explotó una teta en un avión, según cuentan.
-Sí.
-Además, a veces soy muy paranoíca, sobretodo si fumo porros.
-¿Tú fumas porros?
-Ah, ¿es que no tengo pinta de que lo haga?
-Pues.....no.
-Osea que sí, te parezco una pija.

Empezamos a sacar parecidos, por lo del que vive con Nico que se parecía al irlandés, y la chica era rubia, con el pelo largo con rastas medio deshechas. Tenía 33 años, bajita, delgada. Era muy mona.

-Pues tú eres idéntica a Amaia, la cantante de La Oreja de Van Gogh. Pero idéntica, en serio. -Le dije.





-¿Tú crees? A mí también me recuerdas a alguien, pero no te mosquees.
-¿A quién?
-¿Tú veías Aquí no hay quién viva?
-Puff....me sé los capítulos de memoria. ¿Ay, Dios, a quién?


Ella y Jose se miran, y dicen, al unísono.

-¡La pija de Aquí no hay quien viva!
-Pero qué va.
-No te mosquees, es verdad, eres idéntica.



María Adánez

Todos me preguntan si soy la novia de Nichola, les digo que no, que sólo amigos. El novio de Susana, que se llamaba Remo, se pone a bailar de la misma forma que John Travolta en “Fiebre del sábado noche”. Susana baila todo lo que le ponen, Extremoduro, La polla.....música africana, reggae...

Me recordó muchísimo a la hippie con rastas de la fiesta trance en la playa de Ibiza.

Entonces me coge y me dice al oído: “¿Quieres ligar?”

Sin esperar respuesta se me arrima y empieza a bailar conmigo en plan sensual, con movimientos y todo. Todo el mundo nos mira. Yo no sabía dónde meterme. No la entiendo mucho porque está demasiado borracha, pero me susurra:

“Esto les encanta a los chicos“

Y sigue bailando conmigo, pero a lo bestia. Ella que es súper mona, con mucho pecho, en plan hippie pero también ajustada por arriba y por abajo, como yo. Imáginaos la impresión que daríamos.

Entonces noto que alguien se me arrima por detrás, es Nichola. Se pone a bailar con nosotras reggae, en plan sandwich. Parecíamos recién sacados de Dirty Dancing. (Me acordé del sandwich que me hicieron dos gays en el desfile del día del orgullo)

Yo no podía salir, pues me apretaban por alante y por detrás. Él se pone a olerme el cuello y a acariciarme el brazo. Menudo espectáculo.

Entonces nos caímos encima de una pareja que se mosqueó. Empezaron a discutir con Nico mientras Susana seguía bailando y sonriendo, pero yo hablé con ellos y les calmé.

Nico seguía cogiéndome por la cintura y acercándose, pero yo me sentía muy incómoda. En serio, tengo que cortar con esta timidez. ¡Así no puedo irme a vivir a Ibiza!

El ambiente se iba caldeando. Yo ya me había tomado un par de copas y empezaba con el vino, empezaba a marearme. Jose me cogió de la mano y me acercó hacia él.

-Eres muy atractiva, ¿sabes?

Me empecé a reír.

-¿De qué te ríes?
-De la palabra. Es un poco....antigüa.
-No te rias. Estoy tratando de decirte que me gustas.
Sonreí.
-En estos momentos por quien me siento más atraída es por Susana, y lo digo en serio.
-¿Me das un beso?
-No.
-Bueno, al menos yo lo he intentado.

Joder, qué plan. Con Nichola allí delante.

Nos echaron a la vez que todos pedíamos que pusieran un poco a Bob Marley.

Susana se subió a la barra y se puso a gritar:

-Vamos, fuera.....Vamos, arreando....

Pero como casi no tenía voz nadie la oía. Teníais que haber visto su cara, estaba graciosísima. Lo decía toda convencida.
Entonces empezó a silvar, pero no le salía, así que Jose la ayudó.

Hasta que los camareros la bajaron y nos echaron a todos.



<Esta en algun tuburio de la parte sur
bailando donde hay musica y tan poca luz.
Le gusta colgarse entre esa multitud,
mientras haya un sitio donde ir
no cambiara su aptitud.

“Cerrar todos los bares de la ciudad
tal vez asi mi chica quiera regresar.
Cerrar todos los bares que hay en Madrid,
porque es la unica manera de que ella vuelva a mi”

Quien tuviera poder para volver atrás,
al tiempo en que los dos viviamos en paz.
Porque duele verla ir detrás de los demas,
mientras haya algun sitio donde ir
ella no volvera.

“Cerrar todos los bares de la ciudad
tal vez asi mi chica quiera regresar.
Cerrar todos los bares que hay en Madrid,
porque es la unica manera de que ella vuelva a mi
porque es la unica manera de que ella vuelva a mi”



Cerrar los bares -Los Secretos-

LIVING LAVAPIÉS 1: EL METRO

Me embutí en mi flamante ropa nueva. Ahora iba como las dependientas en las tiendas.

Receta para triunfar:

Pantalones vaqueros oscuros y ajustados de Zara. Camiseta de manga corta con la palabra “Love” y un corazón de Bershka, morada. Chaquetita azul oscura muy corta encima, también de Zara. Un cinturón vaquero encima de la camiseta, a la altura de las caderas –modelito copiado de una dependienta del Pull&Bear. Tacones altos y algo que se lleva mucho: muchas, muchas pulseras grandes de varios colores.
Enormes pendientes de metal, mucho maquillaje marcando sobretodo pómulos, labios y ojos, y como toque final el pelo recién lavado, con un brillante rubio. Los detalles son lo más importante.

Rocíese todo con un poco del White Musk de Body Shop, una gorrita mona, una chaquetita corta y un bolso a juego.

Lo que hace la moda. Según salí de casa ya estaban diciéndome piropos. En fin, por fuera iba con los pantalones y la misma chaqueta que llevo todos los días a clase, lo único distinto eran los tacones. Cómo son los tíos.
Como dice Silvina, ven una minifalda y se vuelven locos –aunque sea colgada en una percha-

Entro en el metro.

Al fin la vocecita femenina que sacó Manu Chao en “Me gustas tú” dice:

Próxima estación....Lavapiés.

Empiezo a plantearme si voy vestida adecuadamente para la ocasión. Sí, estaría bien para salir por Huertas, pero...¿Lavapiés?

Me fijé en la fauna que salió conmigo del vagón. Todos los marroquíes, los rastas y los más pintas también se bajaban allí. Miré cómo se iba el metro pensando en que era la una de la mañana y yo me estaba metiendo en la zona más peligrosa de Madrid, sola.

Una indigente se cruza conmigo cuando salía del metro. ¡Anda, esa es la que salió la semana pasada en la tele follando en la plaza de Lavapiés con un hombre! Para que luego digan que aquí no hay glamour.

Bueno, tampoco vamos a exagerar. Esta habiendo una corriente de atracos a centros comerciales en Madrid y uno de ellos fue con mazos. El otro dia, al salir del metro en mi barrio, me encontre a cuatro hombres de Europa del este que se metian dentro, uno de ellos con una maza en la mano.

Esperé a Nichola a la salida del metro. No estaba allí aún.
Todos a mi alrededor tenían rastas o eran negros.

Un marroquí se me quedó mirando fijamente, entonces empezó a acercarse. Cuando le tenía a unos 30 cms de mi cara suspiró y dijo, mientras se alejaba: “riquísima”.
-Gracias. –Contesté, por si acaso se mosqueaba.

Me metí en el metro, en las escaleras, como si esperara que ellas me protegieran y lista para salir corriendo. Si Nico no aparecía en 5 minutos me iba a mi casa. Le llamé, pero no lo cogía. A lo mejor estaba en el bar y no me oía. Ay, Dios mío. A mi lado estaban los de la limpieza del metro (se ha acabado la huelga) Uno de ellos, español y joven, tonteaba con una chica arriba, el otro, muy moreno, sudamericano, se me acercó.

-Muuuuuujerrrrr....si puedes tú con Dios hablarrrr......pregúntale si yo alguna vez te he dejado de adorarrrrrrrrr........

Se para como esperando respuesta.

-Muy bonita.
-¿Te gusta?
-Me encanta esa canción.

Y entonces me dijo algo que no entendí.

-¿Cómo?
-¿Usted es de acá, de Madrid?
-Ah, sí. ¿Y usted? ¿Cubano?
-No, soy ecuatoriano.


Empezó a contarme que si Ecuador era muy bonito, pero muy chiquitito, y que España era enorme para él. En ese momento veo llegar a Nichola con una botella de cerveza en la mano.

-¿Qué haces?
-Aquí, con mi nuevo amigo.
-Estaba aquí haciendo compañía a la señorita. No se deja a las señoritas esperando.
-Lo siento, no me dejaban salir.
-Te he llamado.
-¿En serio? ¿A ver? Ups, sí, tres llamadas perdidas.

Nos despedimos del de la limpieza y me llevó al bar de sus amigos, el Chisco.

Me fijo en los balcones, en sus carteles sobre las olimpiadas de la zona y los de “Lavapiés no pasa”.









No sé si sabéis de lo que os hablo, lo de las olimpiadas. Los vecinos han hecho unos carteles que muestran las distintas categorías en la zona. Una de ellas, por ejemplo, es el “Escupitajo libre” o algo así. Lo pienso mientras miro a la gente del bar, escupiendo hacia donde les venía en gana. Luego pensé en la de “Trapicheo con relevos”.





Me fijo en los negros de la zona.

-Esos son los traficantes, pero tranquila, no hacen nada.
-¿Estás seguro que esto no es peligroso? ¿Nunca te han atracado?
-Qué va...

Y entonces empezó a contarme una vez que le robaron el móvil, otra en que intentaron robarle la mochila pero acabaron a ostias, todo en el mismo bar en el que íbamos a entrar.
Por lo visto le habían echado varias veces por peleas.


-Los peligrosos son los polis. Antes estaba lleno de ellos. Pero ya se han ido.
-¡No se van a ir! Si ni los taxistas entran en esta zona.
-A mí me han registrado varias veces.
-¿Te detuvieron?
-No, aquí en España nunca me han metido en la cárcel.
-Ah, aquí no........

¡Mamiiiiiiiiiiiiii!
A ver cómo os explico mi situación. Si leéis los periódicos cuando hablan de esto, siempre salen dos calles, que confluyen ambas en la Plaza de Lavapiés. Una es la Calle del Olivar y otra la de Lavapiés.





Plaza de Lavapiés ("Almuerzo en la plaza", versión Lavapiés)




En ambas hay peleas porque una zona está cogida por los traficantes marroquíes, la conocida Banda del pegamento, y la otra calle por los africanos. Las dos calles más peligrosas de Lavapiés. Vale. Pues el bar estaba en la calle de Lavapiés, la de los marroquíes.


Calle Lavapiés

Entramos. La mitad de la gente era negra, la otra mitad hippie, rastas.....fauna autóctona 100%. Gente que vendía en el Rastro, otros más normales. Eso sí, no dejaban fumar porros y estaba lleno de carteles que lo indicaba. Por eso nos lo fumamos en la puerta.

Estaba muy borracho, la verdad, me desilusionó un poco aquella noche. Bueno, un poco- ya no me gusta nada de nada-. No sólo porque me dejara esperando en la puerta del metro (al final sólo fueron 5 minutos), si no...por todo, porque estaba demasiado borracho para mantener una conversación en condiciones, no le salían ni las palabras. Sólo sonreía.

Me presentó a sus amigos. La mitad italianos, pero no tenían nada que ver con los italianos guapos y bien vestidos que había en Ibiza. Eran...totalmente diferentes. Se fueron. Se puso a hablar con unas chicas. Una de ellas era muy gordita pero llevaba minifalda y muchos collares de perlas. Nos acercamos a la barra, él pidió por mí, pues eran colegas suyos

Otros amigos suyos estaban el la barra. Un italiano que vivía con él (idéntico a un irlandés que salía con una amiga mía, alemana, cuando vivía en esa especie de comuna en Limerick), otro italiano más mayor y con barbas, que no parecía italiano si no, no sé...escocés o algo así. Y un chico y una chica españoles. La chica y el barbas estaban liados, o eran novios, o lo que fuera. Muy hippies. Ella iba súper borracha. Me quito la chaqueta y dejo al aire mi camiseta de “Love” y mi chaquetita corta de Zara.

-Éste, Remo, el barbas....cuando iba a buscarte no me dejaba salir. Tenía juanolas en la boca, la lengua la tenía negra, y me abrazaba e intentaba dar besos continuamente. Ha acabado rompiendo no sé cuántos vasos, casi le botan del bar.


Noto como una ligera impresión de que no pego absolutamente nada ahí y que con toda la ropa hippie que tengo tenía que haber elegido otra cosa para la ocasión. No sé qué decir, ni qué hacer. Nico está en la barra y no sé con quién hablar. El español me mira con los ojos entreabiertos por las cervezas y sonríe para él. La chica también me mira. Me pongo a mirar hacia otro lado pero entonces se me acerca un chico negro, me agarra por la cintura y se pone a bailar conmigo. Yo me acuerdo de todas las veces que me he quejado de ir a Huertas con Cris o con Sara, y deseo estar allí o incluso, mira, en algún bar de la Castellana, donde sabría, al menos, cómo comportarme. Pienso en tomarme una e irme, porque no me gusta nada la situación ni los amigos de Nichola.

Ponen a Extremoduro, que me encanta. Vale, me tomo una y me voy. Pero antes voy a intentar sacarle partido a la situación, es una experiencia.

“A lo mejor incluso me da para escribir un capítulo en el blog”, pienso.

Pero la noche dió para más de uno.


Blog: "Mi vida en Lavapiés":

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AMA, AMA Y ENSANCHA EL ALMA

Ama, ama....y ensancha el alma.

Quisiera que mi voz fuera tan fuerte
Que a veces retumbara en las montañas
Y escuchar a las mentes social-adormecidas
Las palabras de amor de mi garganta

Abrir los brazos, la mente y repartiros
Que sólo os enseñaron el odio y la avaricia
Yo quiero que todos como hermanos
Repartamos amores, lágrimas y sonrisas

De pequeño me impusieron las costumbres
Me educaron para hombre adinerado
Pero ahora prefiero ser un indio
Que un importante abogado


Hay que dejar el camino social alquitranado
Porque en él se nos quedan pegadas las pezuñas
Hay que volar libre, al sol y al viento
Repartiendo el amor que tengas dentro

Hay que dejar el camino social alquitranado
Porque en él se nos quedan pegadas las pezuñas
Hay que volar libre, libre, libre.......


-Extremoduro-


ENAMORADA DE LA MODA JUVENIL

Tenía que ir a medir una caseta que estoy haciendo del Retiro, para la clase de dibujo de arquitectura (la asignatura putada que me quedó el año pasado)

Salí del trabajo en Moncloa y decidí bajarme en Sol para comer en Maoz, un turco vegetariano de falafels que me encanta. El autobús me dejó en Callao.

Para llegar al turco tenía que atravesar una de esas calles comerciales que van de Callao a Sol.

Iba escuchando las últimas canciones de Pereza en mi MP3 cuando pasaba por el Fnac. Iba pensando.....

-Ay que ver, qué capitalistas. Menos mal que yo no soy así, porque a ver...¿cómo puede estar esto lleno de gente? Si ya han pasao los reyes.....

Vi una zapatería. Botas de agua negras. Las había buscado en Navidad hasta la saciedad, pero en todas partes valían 60 euros. Ahora están de moda en Madrid, todas las de mi clase (algunas son modelos) las llevan. Las hay de distintos colores y diseños. En fin, costaban 15 euros, tenían de mi talla, y encima te regalaban un paraguas. Así que......

Salí de la tienda con mis flamantes botas nuevas dispuesta a ir directa, directita, a comer. Pero entonces, casi casi llegando a la Puerta del Sol, justo antes de encontrarme con la estatua del Oso y el Madroño, me encontré con ellas....

Zara...H&M...Bershka. Las tres...ahí, mirándome, seguiditas una detrás de otra. ¿Qué podía hacer?

-Bueno...puedo entrar a Bershka a mirar esa chaqueta que me está llamando. Sólo será un momentito.

¿Un momentito? ¡Por Dios! ¡QUE QUITEN LAS REBAJAS QUE ME ARRUINAN!

Allí ya sabéis, lo típico: entrar como 5 veces al probador, aguantar las broncas de las dependientas porque según doblaban algo lo desdoblábamos, aguantar que te empujen por todas partes sólo porque te interpones entre una camisa y esa persona, dejar algo de tu talla un segundo apoyado en una mesa para probarte algo y cuando te das la vuelta lo de tu talla ha desaparecido....y esperarme todas las colas existentes (probadores, caja...)...

Entonces me llamó Jorge (el de mi clase)

-¿Qué haces?
-Nada, aquí, de compras.
-¿Dónde estás?
-En el centro.
-Ah, pues voy para allá. Estoy cerca. Estaré allí en una media hora.

Cuando había conseguido (más o menos) comprobar que no había dejado nada que me gustara sin probarme en los dos primeros pisos de Bershka, decidí preguntar cuántas plantas quedaban (creía que sólo una, así que podía echar una ojeadita antes de irme)

-No sé, tres o cuatro.
-¿Queeeeeee? ¿Tres o cuatro más?

Cogí mis cosas y decidí salir, aunque tuviera que taparme los ojos, porque iba a acabar empeñando hasta las bragas en aquel sitio del demonio.

Dos pantalones, varias camisas, tres bolsos.......Las camisas en Bershka costaban 6 euros, algunos bolsos 2, los pantalones en Zara veinte.
Cuando salí de Bershka me encontré a Jorge patinando.


Nos fuimos a tomar algo al España Cañí (de España Cañí nada, pues toda la gente allí incluídas camareras eran sudamericanas, con las que, por cierto, entablamos una bella amistad) Sobre las cinco de la tarde –y yo ya pedo pedo- empezamos a buscar un sitio para comer –el Maoz estaba cerrado-, y ya habían cerrado hasta los chinos. Jorge iba con los patines.

-Este es de comida latina.
-No me apetece.
-¿Un bocata?
-Mmmm....no.
-¿Unas tapas?
-Uff....
-Joder, Jorge, decídete que nos van a dar las uvas (bueno, al menos estamos en el sitio indicado para celebrarlas)
-¿Y un turco?
-Vale, justo algo que no me gusta. Yo sólo compro kebaks en un sitio de mi barrio que es de fiar, que una vez en uno me encontré un pelo.

Pero me convenció, porque también tenían platos.

-¿Tenéis algo vegetariano?
-Bueno, alguna cosa.
-Pero sólo entrantes, digo algo más....consistente.
-En el bar de al lado.
-¿Al lado?
-Sí. Justo al lado.
-Oye, ¿y tienen carne? –poreguntó Jorge.
-No.
-¿Qué hacemos?

Cada uno compró su comida en un bar distinto, y nos los llevamos al Retiro. El mío era de falafels (todo vegetariano, estaba riquísimo)

-¿Bailas flamenco? –Me preguntó el camarero mientras esperaba mi kebak.
-No, ¿por qué?
-Tienes pinta de ser bailaora de flamenco.

Pensé en algo que me relacionara con esa pinta. Como no fueran los dos moños y los vaqueros ajustados, no sé. Pero más que flamenca parecía la princesa de Guerra de las galaxias.

Una vez en el metro, nos quedamos mirando un anuncio en la pared. Sólo ponía
“¿ESTÁS HARTO DE ESPERAR O DE NO ESPERAR NADA?”

-Qué chulo. Me gustan estos anuncios. He visto otro que dice “Si todos los días te parecen iguales es porque son iguales”. Le saqué una foto. Voy a sacar otra.

Saqué la cámara y una chica se paró a mirarnos. Se acercó a Jorge.

-¿Entiendes el anuncio?
-Mmm..sí, más o menos.
-¿Pero, te gusta?

Joder, lo que me faltaba. No llegamos, ¿eh?, no llegamos.

-Sí.
-Jorge...¿nos vamos?
-Es que, verás. Mi estudio es el que ha hecho el anuncio, y no ha funcionado muy bien. Cuando la he visto sacando la foto, me han dado ganas de abrazarla.
-¿En serio? ¿El anuncio es tuyo?
-Sí, bueno, nuestro. Pero la gente no lo coge.
-Es que sólo pone eso, más lo de “Play for real”, y después lo de BWin. Yo no sé lo que es.
-Es una empresa de apuestas.
-Ah......

Cuando nos fuimos Jorge comentó:

-¡Coño! Sí es verdad. No veo mucho el fúltbol, pero creo que ese nombre lo que llevan algunos jugadores en las camisetas.

Llegamos al Retiro. Cuando terminamos de comer eran casi las seis. Había quedado con Nichola después –de nuevo- y quería aprovechar la tarde para estudiar. Era de noche cuando comenzamos a medir y a hacer las fotos. Entre comentarios de la gente, del tipo “son de arquitectura” o “están haciendo un trabajo” o el “qué ganas, hoy sábado” entre risas de algunos adoslescentes, tomamos las medidas.

Fuimos a la estadión de Atocha a hacer pis.

-Anda, mira. Ese es el monumento a las víctimas del 11M, ¿no? ¿Lo visitamos por dentro?

Por Dios, cómo se enrrolla este chico.

-Venga, vale, pero sólo un momento. Creo que cierran a las ocho.


Mientras esperábamos a que el semáforo se pusiera en verde, Jorge meditaba sobre el monumento.

-A mí no me parece que sea para tanto. –Dije yo.
--No, míralo. ¿Qué te parece? ¿qué te inspira?
-Mmmm...no sé, ¿lástima al pensar en lo que se han podido gastar?
-Qué va. Míralo bien. Un cilindro de cristal blanco. ¿No crees que representa el cielo?
-¿El cielo?
-Sí, es como los proyectos que nos ponen en clase.
-Bueno, yo es que aún estoy con dibujo de arquitectura.
-Pues siempre nos hacen pensar en lo que pensó el arquitecto a la hora de diseñarlo. Mira los materiales. Es un cilindro blanco, el color más puro, el cielo, y el cristal...el material más frágil que existe, porque los muertos también lo eran. ¿Ves la base de metal? Es duro, es fuerte, representa la tierra.
-De verdad, Jorge, qué imaginación tienes.

Entramos a la estación y fuimos a ver el monumento por dentro.

-Fíjate. Estas paredes de plástico –dijo, cuando aún no habíamos entrado- Es un plástico en tres dimensiones, en relieve. Lo puedes tocar. Parece derretido, como si hubiera pasado por una onda expansiva.
-Jorge, por favor....







El monumento es, a ver cómo lo explico, un cilindro que sobresale y que ves desde la calle, justo en la entrada que sacaron en televisión aquel día, donde iban poniendo a todos los heridos. En la estación puedes visitarlo por dentro. Está dentro de una sala, a oscuras, herméticamente cerrado por dos puertas. Siempre hay azafatas. Para entrar o salir tienes que esperar a que la luz se ponga en verde.

Cuando entras, en la primera sala sólo hay un panel en blanco iluminado con los nombres de todas las víctimas por orden alfabético. Después pasas a la sala más grande, donde está el monumento.

Las paredes son de un azul muy oscuro, un azul brillante, y al fondo está el monumento. Hay un banco alargado de metal.


Jorge no se movía. Según entramos se quedó mirando y sintiendo el lugar (como dice la de proyectos)

-Mira, es escalofriante. –Dijo- ¿Ves cómo nos reflejamos en las paredes? Pero nos vemos desenfocados, como sombras, como......
-Almas.
-Exacto. ¿Ves? Esto es arquitectura de interiores, te hacen sentir el lugar. No hay nada de decoración, sólo el monumento, la sala, y tú.
-Sí, sé a lo que te refieres. En Irlanda, cuando estudié diseño de interiores, siempre teníamos que buscar un concepto. Podía ser cualquier cosa, incluso una canción, pero algo tenía que inspirarte el proyecto.

Entonces me puse a ver las cosas tal y como él las veía.

-El azul....el azul representa el color del cielo.
-Eso es.
-Y el banco.....mira la gente ahí sentada, ¿no parece que están esperando algo? A mí me recuerda.....una estación de tren.
-Sí, o podrían estar esperando a los muertos.....o a reunirse con ellos.
-O podría estar ahí por si alguien se siente mal.
-Sí.
-Y el techo es muy bajo, y oscuro, cuando llegas al monumento, tan blanco, tan lleno de luz es como, como si....te absorviera hacia arriba. Hacia...¿el cielo?

De repente el monumento empezó a moverse. Sólo se oía el sonido del aire. Era realmente muy fuerte la sensación. Todo el mundo estaba en silencio.


El monumento en sí consiste en eso. Una sala con el techo muy bajo (de 2.50 como mucho) y prácticamente a oscuras. Al fondo hay un agujero en el techo y entonces de ahí sobresale el cilindro (que es el que se ve por fuera) Si te pones debajo de él, te encuentras mirando hacia arriba (como si miraras al cielo), y todo lo que ves es un cilindro blanco y luminoso con las frases que escribieron los madrileños cuando ocurrió el atentado, las que dejaron en la estación de Atocha en honor a las víctimas, junto a flores y velas.

-Mira esa frase: “Hoy salí de casa para continuar tu viaje” Se me ponen los pelos de punta.
-Mira, ahí está la que escribió Tania: “Moriría por mis ideales, pero no mataría por ellos”

Después nos sentamos en el banco, a terminar de experimentar el lugar. Eran las ocho e iban a cerrar.

-¿Tú crees que representará lo que has dicho tú? Tiene su sentido, pero es un poco...rebuscado, ¿no?
-Pues sí, pero así son los arquitectos.
-No sé. ¿Por qué no se lo preguntamos a la azafata?

Nos acercamos a ella.

-Los arquitectos le llamaron “El vacío azul”. Esta sala está herméticamente cerrada, con el aire comprimido dentro.
-Ah, yo pensé que había tantas medidas por seguridad.
-No. Mira, cuando las dos puertas se abren a la vez, se descomprime y entonces el aire hace que el cilindro, que tiene plástico por dentro unido a la parte exterior de cristal con cables, se mueva. ¿No lo has notado antes, cuando se han abierto las dos puertas?
-Sí, había mucho aire y todo el cilindro se movía.
-Exacto, en eso consiste.
-¿Y el banco?
-Es por si alguien quiere sentarse a rezar.
-Entonces....¿qué representa? ¿Qué significa lo del Vacío azul?
-Cuando el monumento se mueve con el aire, con las frases en recuerdo a las víctimas escritas en él, representa las almas. Ellas están en el cilindro, en esas frases, en los recuerdos de todos los madrileños, y cuando se mueve es como si quisieran salir de él, como si lucharan. Las almas están en su camino al cielo.

Creo que a los dos, en ese momento, nos recorrió un escalofrío por todo el cuerpo.


ENAMORADO DE LA MODA JUVENIL
Si tú, oh tú, me quisieras escuchar.
Oh tú, si tú, me prestaras atención.
Oh yo, sí yo...te diría lo que ocurrió.....

Al pasar por la Puerta del Sol.

Yo vi, sí vi, a la gente poder andar.
Oh sí, yo vi contra el aire de seguridad.
Que yo....sí yo, en un momento comprendí...
Que el futuro ya está aquí.

“Y yo caí enamorado de la moda juvenil,
De los precios y rebajas que yo vi.
Enamorado de ti.

Sí, yo caí enamorado de la moda juvenil,
De los chicos, de las chicas, de los maniquís...
Enamorado de ti.”

Zapatos nuevos, son de ocasión...
Oh, qué corbata, qué pantalón.
Vamos quítate el cinturón
Y la tarde es de los dos....

“Sí, yo caí enamorado de la moda juvenil,
De los precios y rebajas que yo vi.
Enamorado de ti.

Sí, yo caí enamorado de la moda juvenil,
De los chicos, de las chicas, de los maniquís...
Enamorado de ti.”



http://www.youtube.com/watch?v=t0On9tbnKd8

CIEGA, SORDOMUDA

Me he vuelto adipta a Ikea.

Ahora me paso el día decorando mi casa, lo cual va unido inevitablemente a una total atracción a las cenas con amigos, o a las fiestas. Eso sí, esto me ha servido a que, por fin, ordene todo mi desorden (mis armarios y estanterías estaban a rebosar de apuntes caducados y cosas inservibles que hace años que no uso)

Mi compa de piso, Fernando, se ha mudado. Ahora trabaja y vive en Alcobendas.
Después de mucho pensar, y muchas entrevistas, me decidí por un veterinario gallego de 27 años. -Suena muy bien, pero tiene la cara llena de piercings-


La navidad ha pasado entre árboles, globos lanzados al aire, paseos de aquí para allá de compraspor la Gran Vía y alguna que otra obra de teatro. No me ha parecido Navidad, y es que se ha pasado demasiado deprisa.
Es deprimente la vuelta al trabajo, sobretodo después de unas vacaciones que te han marcado, o de la navidad. Yo siempre la disfruté, me hacía volver a la infancia.


Como mejor solución a la tristeza, después de las navidades llegan las rebajas. Por Dios, qué haríamos sin ellas. Zara, Berska y Pull & Bear se han convertido de repente en mi paño de lágrimas, yo que nunca iba de compras. Eso sí, un consejo, no se os ocurra ir el primer día de las rebajas al comercial de Parque Su en Leganés.

Cambiando de tema, al final Ricardo, el último chico que me gustó, tenía una novia rusa. Ahora me han vuelto a gustar los chicos -me estaba empezando a asustar-, pero siempre los emparejados. Y eso que he conocido a bastante gente estas navidades (como todos vuelven a casa por navidad...) Pero todo pasa por algo, y quizás mi repentina soltería se debe a que debo aprender algo, y creo que ese algo es a crecer. Estoy empezando a aceptar mi treintena, incluso comienza a gustarme –sirvió de mucho repasar mis antiguas fotos y notar que tampoco había cambiado tanto, aunque Ángel diga que de joven, y morenaza, molaba mucho más, pero que estoy muy bien “para mi edad” (quizás la coletilla más temida por las mujeres).

Cada vez encuentro más similitudes entre yo y mi gata, Isla, que se pasa el día maullando con nostalgia. ¿O quizás ella se parezca a mí? Como quiera que sea, estoy loca por ella. Se pasa el día pidiendo mimos y yo se los doy sin contemplaciones. Se ha convertido en mi mejor amiga (junto con Berska)

¿Os acordáis de Nichola, el chamán que me presentó María? Pues le llamé un día, y desde entonces me llama para salir cada semana. Al final quedamos este viernes. Fuimos a La Latina.

Es un chico sin duda interesante. De ascendencia italiana, pero criado en Lima (Perú) ha vivido en tantos países y ha estado en tantos sitios que ni los recuerdo. Viajar es su mayor pasión, junto con el surf, y bueno, fumar porros (y alguna que otra cosa más, como el peyote) Espero que no me traiga a algún día a María, ya que las cosas no parecen fluir mucho entre nosotras. Tiene un montón de amigos, con base en un bar de Lavapiés (él vive en Tirso), pero creo que no se va a quedar demasiado tiempo en Madrid, pues vino aquí hace un año porque conocía a gente y estaba sin un duro. Él quiere irse a un sitio con mar (mierda, pero no en el mediterráneo porque no hay olas) La verdad es que aún no sé si me gusta, bueno, sí que me gusta, pero no sé si lo suficiente y si me seguirá gustando (le he visto dos días y los dos me ha gustado, lo que significa que va por buen camino)

Le llamé desde el 133, que me llevaba desde Ciudad Universitaria hasta Callao.

-¿Quedamos en Sol? Me bajo en Callao, me paso un momentino de nada por H&M y te veo bajo el reloj.
...........................................
El reloj de la Puerta del Sol.
...........................................
El reloj que hay allí, encima de un edificio.

(Todos en el autobús me miran de reojo)

-El reloj más famoso de España, joder.
-¡Ah, el reloj de las campanas!
-¿Qué campanas? Ah, claro, sí, las campanas.

Después de pasarme una hora en H&M, donde tuve que hacer cola para poder salir de la tienda (cómo sería la cosa que hasta se calló un cristal de las escaleras automáticas) lo encontré en la puerta de la casita donde trabaja nuestra querida Aguirre (lo que querida es una ironía, lógicamente)
Fuimos a un pequeño bar bohemio de la Latina. Nos sentamos en un sofá.

-Mira, ¿ves aquél hombre? El de los ojos azules.
-Sí.
-Es un actor.
-No le conozco, pero aún no conozco muchos actores españoles.
-Es conocido. ¿Has visto Ausentes?
-No.
-Uff, cómo se llama.....Jordi Mollá o algo así.
-¿Sabes a quién he visto yo? A Sabina.
-Ah, claro, es que él vivía en Tirso.
-Sí, eso dicen, pero no. Nunca le he visto allí. Aunque puede que algún día me lo encuentre en algún bar. Pero donde le vi fue en Lima.
-¿En Perú?
-Sí. Lima es como Lavapiés, o como Tirso, muy bohemio, a Sabina le gusta mucho. Iba allí a menudo, decían que se había enamorado de una peruana.
-Claro, es que él es muy enamoradizo.
-Sí, pero creo que al final no pasó nada. De pronto llegaba a un bar, a uno cualquiera, como éste, y se ponía a cantar. Entonces cerraban el bar y él les daba un concierto.
-¿E iba allí con su guitarra?
-Sí, por eso a la gente le gustaba tanto. Era un hombre muy normal. Imagínate, quién se iba a imaginar estar en un bar en Lima y de pronto encontrarse a este hombre cantando.

Después fuimos a La Musa, un bar con arena de playa en el suelo.

-Qué sitios conoces.
-¿Te gusta?
-Es precioso. Esta zona está muy bien, alguna vez he venido, pero no mucho. Vine en agosto, en las fiestas de....la paloma ¿puede ser?
-Sí, la Verbena de la Paloma.
-Estuvo genial, ¡sacaban los bares a las calles!
-Sí, hay puestos por todas partes.
-A mí me sorprendió. Ver todas las calles llenas de gente, con barras...nunca lo había visto, no en la calle.
-Sí, aquí es normal.
-Yo casi siempre estoy en Lavapies. Lo que pasa es que en Lavapies hay mucha policía y yo tengo un imán para ellos, siempre me paran.
-¿Por qué? ¿Estabas haciendo algo?
-No, sólo andando por la calle. Pero me registran y todo. Me pasaba igual en Lima.
-Pero...¿te registran? ¿sin ninguna explicación?
-Soy sudamericano, y tengo pinta de hippie. Esa es la esplicación.

Intenté recordar si alguna vez me habían parado a mí. Una vez viajé de Burgos a Madrid con jachís en el sujetador, obligada a metérmelo ahí por Raúl (que también tenía un imán especial) Al llegar a Madrid, el metro estaba lleno de policías, pero no me pararon. Sólo recordé una vez, en Getafe, con 15 años. Iba con el entonces mi medio novio, Edu, y unos amigos a tomar unas litronas al Cerro de los Ángeles, y a mí y a mis amigas nos pararon y nos preguntaron si estábamos bien. Sólo nos dijeron que tuviéramos cuidado.

También me contó muchas cosas de sus viajes, le había encantado Alemania, pero donde más cosas le habían pasado había sido en Marruecos. Me acordé del chico que había conocido en el templo de Debod. Me contó que estuvo allí durante el Ramadán, haciendo surf, y que no bebían ni agua hasta las 5 de la tarde, porque impurificaba el espíritu, pero, eso sí, fumaban porros sin parar.

Acabamos tomando mojitos en El timón.

-Bueno, yo me voy, que mañana madrugo.
-Np, ¿qué te vas a ir? Ahora vamos a Lavapiés.
-Sí, en serio, que mientras llego a casa y todo...
-Pues quédate a dormir en mi casa, está a sólo dos cuadras.
-No, si aún hay metro.
-Da lo mismo, quédate.


Pero no me quedé. Y es que esta vez quiero tomármelo con calma.

Hablé con Íñigo. Me escribió un email que decía:

“Hace mucho que no hablamos. ¿Por qué no me llamas y nos ponemos al día?
Vamos, Rebeca. No puedes estar enfadada conmigo siempre”

Estaba conectado y hablamos un rato. Dice que está bien, y que lo dejó con la chica colombiana a la mañana siguiente de conocerla yo. No ha querido decirme por qué, sólo ha dicho que el malo fue él.

Creo que aún tengo la cabeza en otro sitio.

Miguel al final no vino en Navidad. Por lo visto su hermana y sus sobrinos se iban a pasar toda la semana de Navidad en Barcelona, y quería estar con ellos. Me lo dijo tres días antes de venir, y me mosqueé. Ahora él también lo está, pero es que no puede ser que hablemos sólo cuando a él le apetezca. Un día me llama diciendo que tiene que colgar porque no puede escuchar más mi voz sin estar a mi lado, y al día siguiente me dice que no viene.

-Sé que no deberíamos hablar, pero es que hablo contigo y se me olvida.
-A mí me pasa igual.

Ya no sé si debería tener más paciencia con él para no discutir o simplemente debería dejar de hablarle, como me ha propuesto.

Es el eterno cuento de nunca acabar, el ni contigo ni sin ti. Como dice Sabina:

"Los amores que no mueren matan,
los amores que matan nunca mueren"

CIEGA, SORDOMUDA

Se me acaba el argumento
y la metodología
cada vez que se aparece frente a mí
tu anatomia.


Porque este amor ya no entiende
de consejos, ni razones
se alimenta de pretextos
y le faltan pantalones.

Este amor no me permite
estar en pie
porque ya hasta me ha quebrado
los talones
y aunque me levante volveré a caer
si te acercas nada es útil
para esta inútil.

coro/chorus:

"bruta, ciega, sordomuda,
torpe, traste, testaruda,
es todo lo que he sido
por ti me he convertido
en una cosa que no hace
otra cosa más que amarte
pienso en ti día y noche
y no se como olvidarte"

Cuántas veces he intentado
enterrarte en mi memoria
y aunque diga ya no más
es otra vez la misma historia.

Porque este amor siempre sabe
hacerme respirar profundo
ya me trae por la izquierda
y de pelea com el mundo

Si pudiera exorcizarme de tu voz
si pudiera escaparme de tu nombre
si pudiera arrancarme el corazón
y esconderme para no sentirme nuevamente....

Ojerosa, flaca, fea, desgreñada,
torpe, tonta, lenta, necia, desquiciada,
completamente descontrolada
tu te das cuenta y no me dices nada
ves que se me ha vuelto
la cabeza un nido
donde solamente tu tienes asilo
y no me escuchas lo que te digo
mira bien lo que vas a hacer conmigo.

(Shakira)

Medina Azahara






Decidí llamar a Bachir, el chico marroquí que había conocido dibujando en el templo de Debod.

Quedamos en la Plaza de Santa Ana. Llegué pronto, así que le esperé en el Café Central.

En Madrid también hay bares famosos entre los madrileños, y este café es uno de ellos (aunque claro, no todo el mundo lo conoce) Es un café muy antiguo, mi madre solía ir allí de joven. En este café hacen conciertos de jazz músicos famosos de todo el mundo. Es ésta la plaza de los cafés por excelencia. Hay varias cervecerías alemanas, y algunos cafés muy viejos, enormes, con grandes lámparas en el techo.

Recuerdo un día en que fui allí con un chico que había conocido en Irlanda. Nos sorprendimos al recordar que en España los cafés tenían licencia para servir alcohol (en Irlanda no la tienen, porque la licencia del alcohol es muy cara) Recuerdo que ese día nos hicimos un montón de fotos, una en la puerta del España cañí, otra junto a un termómetro que marcaba 42 grados....

Otro día, estando por allí con mi madre y mi abuela, cuando tendría unos 17 años, salí corriendo de un café porque tenía todas las paredes empapeladas con fotos de toros. Hasta ese punto llegaba mi radicalidad. No es sorpendente, pues, que acabara yéndome de España.

Mientras me tomaba una cerveza y unas estupendas aceitunas aliñadas (me las merecía después de lo que había pagado por esa cerveza) miraba hacia la puerta del hotel que hay en la esquina de la plaza, donde van a vestirse los toreros antes de irse a Las Ventas.

Tantas historias en esa plaza que sería imposible recordarlas todas ahora.

El día que vinieron Fernando y Chris a Madrid (mis amigos que viven en Dublín, Fernando que es de Barcelona y Chris irlandés) Intentamos comprar jachís a unos chicos negros que estaban en un banco, pero no lo hicimos porque era muy caro. Max (mi ex francés) robó un poco que se había quedado pegado en su mano, y los chicos negros nos persiguieron hasta Gran Vía porque querían vendernos. Qué susto. Después nos lo fumamos en mi casa, con un Fernando totalmente borracho que no hacía más que gritar que veía un hombre apareciéndose en el salón. ¿Te acuerdas, Fernando?

La última vez que había estado en esa plaza había sido este año, hacía unos meses. Habíamos quedado unos cuantos para ir a un concierto de jazz en el Populart, en Huertas. Belén, Ángel y Álex, de mi clase, se fueron primero de botellón. Lo intentaron en la plaza de Sta Ana, pero había unas carpas con comida popular de no sé cuantas comunidades, y entonces decidieron intentarlo en la calle Huertas, pero había una pelea con policía bares incluídos. (Al día siguiente vi una en Lavapiés que estaba hasta el Sámur)

Llegó Bachir. Se sentó a mi lado y no paró de hablar hasta que nos fuimos. Era muy maleducado y me pregunté cómo había podido parecerme mono el día en que le conocí. Me dijo que en ese café actuaba a veces una amiga suya, que era bailarina del vientre.

Fuimos a comer a un vegetariano. Era tipo buffette.

-¿Un vegetariano? Y qué se come allí, ¿lechuga?

Intenté aparentar que esa broma nunca la había oído antes. ¿Por qué la gente se empeña en repetirse, en hacer lo mismo, una y otra vez?

-Ya verás cómo hay muchas cosas. La comida vegetariana es de la más deliciosa que he probado.
-No, si yo tuve una novia vegetariana, lo que pasa es que nunca fuimos a comer a un sitio de esos.

El buffette era increíble. Tenían una barra en el centro del local (muy pequeñito, con sólo una mesa dentro y un banco de piedra afuera) y se pagaba por gramos. Parecía barato, pero claro, cuando pesabas un plato entero eran bastantes gramos.

-Son 18 euros.
-Jóder con la lechuga.

Nos sentamos en la única mesa.

-¿De verdad no te gusta?
¿Qué dices? Está todo riquísimo. ¿Y has probado esta imitación de caviar? Está hecho con no se qué.

Hablaba sin cesar, y a la vez que comía. Yo no podía mirarle, porque soy extremadamente escrupulosa con algunas cosas (la comida especialmente)
Me habló del cuscus. Se rió al recordar que una amiga suya una vez preparó uno que venía ya precocinado en una bolsa.

-Así es como lo hago yo. ¿Cómo se hace realmente?
-El cuscus va en la parte de arriba de una cacerola que tenemos allá. y abajo pones el agua, junto con siete tipos distintos de vegetales, calabacín, calabaza....no sé, mi madre lo hace muy bueno.
-Osea que la que lo cocina es tu madre, no tú.

Empecé a acordarme de Gadafi y sus 30 vírgenes totalmente armadas, que viajan con él como guardaespaldas.

-Trabajo en la construcción, hago pladur. Hay mucho trabajo y se paga bien. -Me decía, hablando del trabajo constantemente, cosa que me aburre profundamente -a no ser que sea un trabajo tipo fotógrafo del National Geographic-
-Ah ¿sí? -¿Por qué los chicos insisten en intentar impresionarte con algo tan aburrido como el dinero?-
-Viajo mucho. Por todas partes de España, así que a veces paso temporadas fuera de Madrid. Por eso tengo que comprarme un coche. -Y empezó a hablarme de ellos, soca que acabó de decidirme. ¿Cómo iba a contarle que o me gustan los coches, que eso a mí me da igual, que preferiría a un chico que fuera en bicicleta y que los fines de semana saliera a escalar a La Pedriza?

Decidí hacer lo que toda buena chica debe hacer, sonreir e intentar aparentar que me importaba lo que estaba diciendo, que lo que decía era tremendamente interesante. Decidí, como en El Principito, no hablarle de bosques vírgenes, sino de golf. Y volví a sentirme como siempre, totalmente sola, incomprendida. Le pregunté cuándo había venido a España.

-Hace muchos años. Era un chaval, con unos 15 o 16 años. Estuve en varias ciudades, Barcelona entre ellas. Pero acabé en Madrid.

Preferí no preguntar más, porque no parecía gustarle mucho el tema. Imaginé que quizás había venido en los bajos de algún camión.

-Aquí mucha gente no comprende nuestra religión. Y para mí es mucho más justa y más real que el catolicismo.

-No me considero católica, ellos también han hecho bastante daño.

-¿En serio? ¿Y qué eres?

-¿Yo? Soy yo misma. Si tuviera que decidirme por una religión sería el paganismo. La naturaleza es la única cosa que tiene sentido respetar, y no un ser etéreo que nunca se ha probado que exista.

-Pero en eso reside todo, en eso reside su importancia, en la fé.

-¿Fé? ¿Para qué? ¿Para luego salir armado hasta los dientes y decir que luchas por un dios? O para ver como el papa tiene más dinero que algunos países de África.

-Así que a ti sólo te preocupa vivir.

-Eso me dijo un chico musulmán una vez, que sólo bebía y salía de marcha, y él, que estaba prometido, se pasaba las horas en los cibercafés mirando páginas porno. Me da igual la religión que tenga cada uno, en lo que crea, si luego se comporta como tiene que comportarse. Lo que no es normal es que vayas los domingos a la iglesia y después no des un duro a los pobres, o te cases y al año te divorcies. Yo estoy totalmente a favor del divorcio, pero la gente no se casa en la iglesia porque sea católico, se casa por llevar un vestido bonito. Y luego el papa sale diciendo que las mujeres maltratadas no tendrían que divorciarse, que hay que aguantar. Pero lo peor son las dobles caras, el intentar cumplir todos los dogmas de la iglesia y después ponerle los cuernos a tu mujer con una veinteañera. Es como cuando empezó la burguesía en la revolución industrial, el aparentar. Eso es lo más importante.

-Ya, sé lo que quieres decir. Pero tu religión te llena de felicidad, te hace persona, una persona completa.

-Yo puedo estar mucho más completa con mis creencias personales. Las religiones no te llenan de felicidad, te llenan de deberes imposibles de cumplir, sobretodo a la velocidad que da el mundo. Todas las religiones, todas, han traído más problemas que otra cosa. Menos mal que ahora, cada vez menos, se lucha en nombre de ellas.

-En mi país no es así, la gente es feliz.

-En todos los países es lo mismo. Y en el tuyo se sigue luchando en nombre de ella. Habrá quien la cumpla e verdad, pero es casi peor. En el mundo musulmán las mujeres no tienen derechos, incluso pegarlas es legal.

-Eso no es así, las mujeres en mi país son felices.

-Algunas han huído, ¿cómo pueden ser felices? No han tenido otra opción, no han conocido otra cosa. Si se quejan, si son infieles, los maridos las echan a las cocinas de queroseno, y la policía hace la vista gorda.

-Ahora eso ya no pasa.

-Dependerá del país. Lo del velo, por ejemplo, no digo que en todos los países musulmanes estén obligadas a llevar burka, pero el velo sí que tienen que llevarlo.

-Pero ellas lo llevan porque quieren, porque respetan. Una mujer casada se debe a su marido y no a los demás hombres.

-Pero...¿qué dices? No tiene por qué ser infiel sólo porque enseñe la cara.

-La cara la puede enseñar, pero el pelo no. Lo mismo que las piernas y los brazos. Yo soy muy moderno, a mí no me importaría que mi mujer tuviera amigas e incluso saliera con ellas si me respeta.

-¿Pero tú la respetarías a ella? Según tengo entendido, muchos hombres les son infieles a sus mujeres.

-Y está mal.

-Está mal pero no pasa nada.

-Mi mujer puede enseñar la cara, pero el pelo no, el pelo es sensual. Igual que los brazos. O las manos.

-¿Las manos?

-Tú no lo entiendes porque eres mujer. Un hombre ve a una mujer, cualquier parte de su cuerpo, y siente excitación. Las mujeres tienen que evitar eso, por eso deben cubrirse.

-¿Y por qué no se cubren ellos los ojos?

-¿Cömo? No podrían andar.

-Pero la mujer sí puede vivir tapada hasta las cejas.

-Yo soy liberal, no me importaría que se destapara las manos en verano, pero los brazos no.

-Con ese calor....

-Pero el amor a Dios la refresca por dentro.

Me ha llamado varias veces, pero no he contestado. No por nada, si no porque no tenemos nada en común.

Va a ser verdad lo que dicen, me junto con los chicos más raros que hay.


Un chico de mi clase dice que por mi pinta “hippie” los tíos normales deben pensar que les voy a meter un rollo que no veas.
Un amigo de Cristina dice que mi aspecto “grounge” se asocia con ser inteligente, y que eso a los chicos les impone, porque ellos, a las dos de la mañana, no buscan una chica inteligente, buscan una chica borracha.




Yo me pregunto cuándo demonios la gente dejará de psicoanalizarme.

LA ILUSIÓN DE UN NIÑO

Pido perdón a los niños por haber dedicado este libro a una persona mayor. Tengo una seria excusa: esta persona mayor es el mejor amigo que tengo en el mundo. Pero tengo otra excusa: esta persona mayor es capaz de comprenderlo todo, incluso los libros para niños.
Si no fueran suficientes todas esas razones, quiero entonces dedicar este libro al niño que fue hace tiempo esta persona mayor. Todas las personas mayores antes han sido niños. (Pero pocas de ellas lo recuerdan).


Corrijo, por consiguiente, mi dedicatoria:
A LEÓN WERTH
cuando era niño


(Antoine Saint Exupéry –El principito-)


17 de diciembre (de madrugada)

Hoy he cumplido 35 años. 35.
Parece que fue ayer cuando cumplía 25, me enteraba de que mi padre no era realmente mi padre, y a los pocos meses me marchaba a Irlanda a empezar una nueva vida, huyendo de España.
Las cosas ahora son muy distintas por aquí.
No creo haber cambiado mucho desde entonces. Ni haber madurado.
¿Qué esperaba encontrar entonces? ¿Qué es lo que espero ahora?
Todavía sigo esperando encontrarme una estrella de navidad en mi ventana, o salir volando cogida de la mano de Peter Pan. Pero como dice Sabina, “no hayo más que puertas que niegan lo que esconden”

Hoy he cumplido 35 años.
Miguel me dijo anoche que debería aprovechar mi insomnio para escribir.
Escribir.
Supongo que es más fácil escribir ahora, que me pasan cosas cada día. Pero por alguna razón pienso que carecen de importancia, que se repiten constantemente.
También es más fácil escribir cuando sufres, cuando estás enamorada. O cuando te desenamoras, como Neruda.
Pero no puedes escribir cuando estás vacía.
Yo no sé de dónde sacar la inspiración.
Desde que volví de Ibiza (no, no se me ha olvidado) nada es como antes. No me apatece salir, hacer lo que he estado haciendo cada fin de semana durante todo un año.

Es más fácil encontrar la inspiración cuando estás triste.
A mí los cumpleaños siempre me ponen triste. Cada año es un cálculo mental para saber qué has conseguido, qué has superado, qué has dejado atrás.
No es que no haya conseguido nada –para empezar, he sobrevivido un año más en esta mierda de mundo sin ser atropellada o sin beberme un bote de lejía- pero, no sé, a veces pienso que voy hacia atrás, que en vez de conseguir cosas las pierdo. Que no me doy cuenta, que no consigo aprender. Y yo creo que estamos aquí para eso.
Me he salido del camino y ya no puedo volver a él.

Todos, cuando niños, cuando adolescentes, nos imaginamos un mundo de color rosa, donde todos somos felices. No pueden culparnos, es lo que nos enseñan.
Nos venden animalitos que hablan, princesas que siempre encuentran a su príncipe azul. Quizás esa es la parte que más buscamos, la parte que a mí me falta. Mi parte.
Cuando lo tienes parece que sobra, pero lo extrañas cuando falta.
Te hacen creértelo con tu primer beso, con tu primer novio. Pero todo empieza a derrumbarse la primera vez que vas a la escuela, o cuando te dicen que papá Noel en realidad es tu padre. Por extraño que parezca, recuerdo todos esos momentos.

Recuerdo mi escuela, y yo con un babi de color rosa. Recuerdo que siempre iba a clase con mi nancy, que era mi único apoyo cuando no estaba mi madre.

Recuerdo que después empezamos a irnos con una chica mayor, e incluso avisaron a nuestros padres.

Recuerdo la crueldad de los niños. Recuerdo que me llamaban “muñeca” porque tenía pecas.

Recuerdo cuando me dijeron que los regalos en el árbol eran ficticios. Fui a casa llorando, sin querer perder la ilusión, y le dije a mi madre.

-Entonces, si nos hacemos pobres, ¿quién me va a comprar a mí regalos?

¿Habéis leído El principito? Es uno de mis libros favoritos. Habla precisamente de eso, de madurar, de la pérdida de la ilusión. Lo habré leído unas cuatro veces como mínimo, y cada vez lo entiendo de forma diferente. Y es que no es un libro de niños, es de adultos. Aunque estoy segura de que muchos adultos no lo entenderían, como El señor de los anillos. Y te preguntan cómo puedes leer eso, un libro de niños.

Cuando maduramos, y los problemas se hacen serios, se hacen lo que el mundo considera “de verdad”, nos damos cuenta de que todo ha sido un sueño. Una mentira tramada para que crezcamos felices y nos convirtamos en máquinas de hacer dinero.
Te das cuenta de que tu príncipe azul en realidad es más bien negro, que un día te pega, o te engaña, o te deja porque es incapaz de luchar.
Y cuando cumples 35 años estás sola, o divorciada, sin hijos, o sin la oportunidad de trabajar jamás en lo que siempre habías soñado.

¿No sería mejor hacernos saber todo esto cuando somos pequeños, en vez de crearnos espectativas que jamás seremos capaces de cumplir?
¿No sería mejor para que mucha gente se sintiera mejor consigo misma, en vez de un completo fracasado?
¿Cuánta gente que conozcamos ha conseguido realmente lo que esperaba de la vida? ¿Cuánta gente trabaja en lo que quiere, tiene dinero, un chalet junto al mar, y el amor de su vida a su lado?

Pero cuando lo encontramos....ah, cuando lo encontramos. Hacer cualquier cosa a su lado puede significar un mundo. Y hacer el amor con él......el universo.

Sí, es verdad que aprendo del mundo. Aprendo cada día, a cada paso. Aprendo cada vez que me fijo en la gente del metro, cada vez que pongo la tele. Veo cosas, detalles. Sé cómo es la gente, aunque muchas veces engañe. Intento confiar, pero es muy difícil cuanto más aprendes.
Aprendo de la felicidad, de qué va todo esto. ¿Cuándo fue la última vez? ¿Lo soy ahora?

A veces me gustaría ser mala, o más mala, y poder decirle a todo el mundo lo que pienso, sin pensar en las consecuencias, si tengo que aguantarles porque trabajan conmigo o porque tengo que verles durante los 2 años siguientes.A veces me gustaría decir adiós a la gente que me ha hecho daño, sin importarme no volver a verlos jamás.
Cada día cojo más fama de antipática, de fría. La cojo entre mis amigos, entre la gente que no me conoce, entre los chicos. Cada día soy un poco más la dama de hielo que siempre quise ser. Pero ahora que lo he conseguido, no me gusta.
Algunos dicen que cuando escribo así les pongo tristes. Lo cierto es que cuando te sientes triste escribes mejor. No se puede estar contento siempre. Es más, muchas veces no lo estoy, ni cuando escribo, pero escribir lo bueno hace que te creas que lo es.

He estado viendo “El bosque”. Una serie de personas se conocen en un grupo de apoyo tras haber visto morir a algún familiar asesinado. Entonces deciden huir de todo, de esa realidad, y vivir en un bosque, haciendo creer a sus hijos que aún están en el S XIX.
Yo también quisiera hacer eso. Irme no sé, a Ibiza, el único lugar donde puedo ser yo misma. Allí vivió mi padre tras nacer yo, creo, en los últimos 70. ¿Por qué no triunfaría el movimiento hippie? Era la única forma de vida que de verdad tenía algún sentido.
Quisiera escapar, escapar de todo, de mí misma. Encerrarme en una cueva y no salir jamás, como decía Platón. Como en la cueva del Atlantis. Podría haber muerto en ese instante.

Recibo llamadas de un número oculto. Me dan miedo.
Llaman y no contestan, ponen una canción, o sólo suspiran. Cristina me ha dicho que seguramente quien las hace no me conozca, pero yo creo que sí. Es un chico, por su voz.
A veces llama de noche y si no lo cojo vuelve a llamar un rato después. Otras, incluso al siguiente día.

Anoche hablé con Miguel. Fue el primero en felicitarme, a las tres y media de la madrugada. Sufre insomnio, como yo. Dice que viene a verme en Navidad, que vendrá desde Barcelona.
Sé lo que muchos dirán, que estoy loca por volver a enrrollame con un ex novio. Pero Miguel no es un ex cualquiera. Es el ex novio por excelencia. Creo que no podría volver a besar a ningún otro. Pero con Miguel.....con Miguel el fuego nunca se apagó del todo. Como dijo él, “nunca busqué nada, ni a nadie, pero tú eres algo especial”
Sé que no es la mejor de las ideas, quizás. Pero cuando hablo con él se me olvida. Y estoy acostumbrada a sufrir, y a superarlo. Las escarchas como yo caen de pie.
¿Y por qué no? ¿Y si muriera mañana? ¿No sería mejor vivir cada día como si fuera el último?
Y yo quiero volver a verle, aunque sea la última vez.
No le gusta que hable de él aquí, por eso intento no hacerlo.
Sé que es malo para mí, probablemente. Pero este año ha estado lleno de sorpresas, de experiencias. Y es malo sólo a veces, a veces también fue bueno, muy bueno. Junto a él aprendí mucho, y de eso te trata, y de cómo te haga sentir. Fue mejor que casi nadie que haya conocido, exceptuando quizás al bueno de Max. Es muy justo con el mundo, pero el mundo no le entiende, como a mí.
Con Raúl también fue efímero, pero si pudiera volver atrás no cambiaría el pasado. Porque la vida está hecha de momentos, y no podemos prescindir de los buenos. Si prescindimos de ellos, y actuáramos siempre con lógica, ¿qué nos quedaría? ¿Qué habría sido del mundo sin los que se atrevieron a soñar?

Me gustaría ser como Virginia Wolf, o Emily Dickinson. O como Silvia Plath, la escritora americana. Bueno, exceptuando quizás que murió con la cabeza metida en un horno tras haber pegado cinta aislante en la puerta de la habitación donde dormían sus hijos, donde justo antes había dejado pan con mantequilla.
O como Ana Frank, que mi vida fuera suficientemente interesante, importante, como para que a alguien le apeteciera leerla. Creo que sólo resultaría así si ahora se declarase una guerra y tuviera que esconderme en la buhardilla de alguien, como la Frank.
Pero lo más probable es que no pase nada. Mis palabras morirán hoy, que será el último día que alguien las lea. Moriré sin descendencia (como siempre quise, exceptuando cuando cría, cuando jugaba a leerme las líneas de las manos para saber cuántos hijos iba a tener), y nadie se acordará de mi paso por el mundo. Nadie me recordará cuando me haya ido, como dijo Jesús. No habré hecho nada importante, no habré sido nadie. Aunque, ¿es alguien realmente esencial para el mundo? Cuando murió Teresa de Calcuta a nadie le importó, sólo porque unos días antes había muerto la princesa Diana. Ahora sí que me preocupa lo de dejar constancia de mi paso, creo que por eso empecé a estudiar diseño, bueno...amamos aquello por lo que nos aman, ¿no es cierto?
Yo tengo pánico a desaparecer.

Quisiera hacer como Carmina Ordóñez, que se suicidó al cumplir los 50 porque no quería envejecer, después de haber vivido intensamente.
¿No pensáis nunca en la muerte? En realidad cada día que vivimos está más próxima. No tendría que ser tabú hablar de ella, los egipcios se la tomaban como algo normal.
Pero tanquilos, esto es algo sólo pasajero. Mañana seguramente estaré bien, conoceré a alguien y volveré a escribir sonriendo, riéndome de mí misma y de lo que me pasa. Porque de eso se trata, ¿no?, de reirnos de cada día. Aunque probablemente será una felicidad sólo pasajera, la felicidad también va por momentos. Por eso no podemos estar eternamente enamorados, porque no lo soportaríamos....no podríamos estar siempre enamorados. ¿O sí?

Hoy cumplo 35 años. Aún no me lo creo.

Ahora no tengo compañero de piso. Pero aunque necesite el dinero, no sé, no parece importarme tanto como cuando me dijeron que aquel señor gordinflón y con risa tonta, que siempre iba vestido de rojo, en realidad no existía.

Al final parece que mi insomnio sí que ha servido para algo.

<< Cuando tenía seis años, vi una vez un extraordinario dibujo en un libro que trataba sobre el Bosque Virgen, llamado "Historias Vividas". La lámina expresaba nada menos que una serpiente boa tragándose a una fiera.

El libro decía: "Las serpientes boas capturan a sus presas y las tragan enteras, sin masticarlas”.
Es entonces que pensé mucho sobre las aventuras de la selva y un buen día, tomé un lápiz de color y logré mi dibujo número 1.


Decidí mostrar mi primera obra maestra a la gente grande, y pregunté si mi dibujo les asustaba.

-"Por qué nos asustaría un sombrero?"-, me respondían.

Me aconsejaron las personas grandes, que abandonara estos dibujos de serpientes boas cerradas o abiertas y me dedicara un poco más a la geografía, la historia, el cálculo y la gramática.

De este modo abandoné a la edad de seis años lo que pudo haber sido una brillante carrera de pintor. Me encontraba decepcionado a raíz del fracaso de mis primeros dibujos. Insisto en que las personas grandes no comprenden nada por sí mismas y es cansador para nosotros, los niños, darles siempre y siempre explicaciones.


Consideré que debía elegir otra ocupación y aprendí a pilotear aviones, volando así por innúmeros lugares del mundo. Reconozco que la geografía me sirvió de mucho. Al instante podía distinguir China de Arizona; esto es muy útil si uno llega a perderse durante la noche.


Debo decir, que así fue como a lo largo de mi vida, tomé contacto con muchísima gente seria. He vivido mucho con personas grandes, viéndolas muy de cerca. Aún así, no mejoré en demasía mi opinión acerca de los adultos.


Cuando encontraba alguna persona grande que me parecía algo lúcida, realizaba la prueba de mi dibujo número 1 que siempre he conservado y conservo aún. Me interesaba saber si verdaderamente comprendería mi dibujo. Sin embargo, siempre me respondían: "Es un sombrero".




No les hablaba entonces de serpientes boas, ni de bosques vírgenes, ni de estrellas. Me ponía a su alcance, hablándoles de bridge, de golf, de política y de corbatas.

Así es como se quedaban conformes por haber conocido a un hombre tan razonable.

EL PRINCIPITO